Mathangi Arulpragasam, más conocida como M.I.A, o como convertir lo exagerado en Chic. Los lugares donde transcurrió su infancia, primero en Sri Lanka e India, y más tarde en la periferia londinense, dejaron su impronta en el estilo irreverente de la rapera.

La semana pasada os hablábamos de Zoeey Deschanel como ejemplo de mujer a la que todo se le da bien. Pues la que ocupa el artículo de esta semana no se queda atrás. Cantante, compositora, grafitera, activista política, fotógrafa, artista gráfica y modelo. Convierte en oro todo lo que toca, y por si fuera poco, también diseñadora.

En 2008, el mismo año en el que Vogue la incluyó en la lista de las 10  mejor vestida del planeta, Marc Jacobs, le abrió las puertas de la moda al ofrecerle protagonizar una de sus campañas a nivel mundial, que culminaría con su propia firma de ropa. Inspirado en su propio estilo, la cantante se atreve a diseñar toda una línea de ropa en la que destacan leggins, camisetas, bombers, o deportivas, todas con su sello personal y a la venta en su página web, eso, si nadie ha dicho nada de barato, no nos olvidemos que pese a su incendiarias ideas revolucionarias, está casada con un multimillonario. Además es musa de una de las grandes de la moda como Donatella Versace y ha colaborado con firmas como Chloé.

Nadie ha reinventado los noventa como M.I.A. De la cultura Hip Hop americana ha escogido las cazadoras bombers, sudaderas anchas, las cadenas de oro y gorras militares, un look que a veces nos recuerda a grandes del rap como Missy Elliot o Lil Kim. Aunque es de Sri Lanka, la mayor parte de su vida ha vivido en Londres, capital Underground, de aquí extrae los colores y las texturas que pueblan todo su vestuario. En alguna entrevista declaraba que vestía con colores llamativos desde la adolescencia porque en Inglaterra todo el mundo vestía de Beige. Lo cierto es que esta es la mayor seña de identidad de la cantante. Se ponga lo que se ponga y en cualquier situación, siempre apuesta por colores fuertes en ocasiones chillones y estridentes. Otra de sus mayores peculiaridades a la hora de vestir es el etnicismo, como reivindicación de su mestizaje. Ella mezcla elementos de culturas tan dispares como la africana, india, europea, norteamericana o árabe. Y lo consigue sin llegar a ir disfrazada.

En las pocas alfombras rojas en las que vemos a la cantante, casi siempre eventos musicales, jamás pasa desapercibida y acapara todos los flashes. Suele vestir con creaciones propias un tanto excéntricas. Incluso la vimos con un burka estampado en un programa de la TV norteamericana. Pura provocación. 

En maquillaje tampoco escatima. Juega y experimenta con sus bellas facciones, aplicando labiales de todos los colores imaginables, rosa chicle, naranja o verde. En cuanto al cabello, también se suma a la moda del “pelo flúor”, aunque casi siempre son pelucas. El caso es nunca pasar desapercibida.

Con la publicación de su último single ‘Bad Girls’ y la próxima salida de su nuevo disco durante este verano, vuelve a estar en el ojo del huracán. Dejando a un lado su famosa “peineta” en la Super Bowl, se prodiga por los mejores eventos sociales, como la reciente Gala del MET, la alfombra roja más esperada tras los Óscar. Allí la pudimos ver en su versión más comedida, posando junto a Stella Mccartney.

Con M.I.A queda claro el triunfo de la excentricidad y la provocación, una artista que crea tendencia cada vez que se deja ver en público, ¿triunfo merecido o no?

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