La nueva cara de Lana del Rey

Estos dos años han dado para cambiar algún que otro detalle en la imagen de la estadounidense.

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Lana del Rey con un jersey rosa

Si nunca has leído sobre Lana del Rey que antes que la música es su estética lo que realmente le preocupa, es que no has leído nada sobre ella. La estadounidense regresa con un nuevo trabajo, ‘Ultraviolence’ (Interscope, 2014), y vuelve a situarse en el punto de mira de la crítica, que no es tonta y sabe percibir la inercia y la desgana. Nada raro teniendo en cuenta que su principal aspiración es cuidar la apariencia de un personaje que se ha convertido en icono.

Elizabeth Woolridge Grant, que es el nombre de pila escondido bajo su alias artístico, parece que llegó a la música por descarte, buscando alzarse entre sus fans como un modelo a calcar. Su afán por sentirse como un ejemplo respetable a seguir se conjuga en una estética que mezcla lo it con un look sesentero y así gusta llamarse Gangster Nancy Sinatra.

En un acto de solidaridad, porque seguro estaría encantada de ver cómo alguien se preocupa por su imagen dejando la música en un segundo plano, surge este pequeño estudio que observa a Lana del Rey de arriba a abajo, viendo cómo ha evolucionado desde aquel ‘Born To Die’ (Interscope, 2012).

Lana del Rey con la mirada hacia abajo

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  • Pelo

La melena de Lana del Rey es probablemente una de las más mimadas y excelentes que han pasado sobre los escenarios en los últimos años. Ha pasado por distintos números de tinte, que van desde el reflejo rubio en 2012 hasta la oscuridad del moreno actual. Siempre ha sabido cuidar la pomposidad de su pelo haciendo de sus peinados un signo de identidad y acompañándolo con complementos: ayer coronas de flores, hoy pañuelos estampados.

  • Maquillaje

Fundamental para explotar la ostentación de sus labios, tan artificiales a la par que temibles, es un maquillaje discreto que no reste importancia al botox. Es por eso que solemos ver a la estadounidense con poca más pintura que el delineador negro con el que le gusta dibujarse un rabillo mucho más allá de su ojo y cada vez más elevado hacia arriba. En estos dos años, hemos podido ver cómo el pintalabios ha comenzado a cobrar importancia en el rostro de la estadounidense, jugando en una gama de distintos tonos rojos.

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  • Ropa

El armario de Lana del Rey está imperado por el color blanco. Desde sus camisas de incontables tejidos hasta sus cortos vestidos relucen inmaculados en este color que tanto le gusta para definir su estilo innovador dentro de las prendas clásicas. Otra cosa es cuando se convierte en protagonista de campañas como la de 2012 para H&M, donde se mezclaban colores crudos con estampados discretos. Puede que fuese ese el momento en que decidió incorporar tonos más vivos en su vestimenta, sorprendiéndonos en apariciones como fue el último Coachella.

  • Calzado

La que saltase a la fama con ‘Videogames’, es muy buena amiga de los zapatos planos. Por eso, casi siempre verás manoletinas de colores lisos o zapatillas de cordones en sus pies. Rara vez se sube a unos tacones y cuando lo hace, apuesta por la cuña o tacón ancho. Pase el tiempo que pase, ha demostrado ser fiel a lo de permanecer cerca del suelo.

  • Complementos

Desde unas uñas kilométricas, que dan en esta nueva etapa la bienvenida al rojo, hasta sobrios anillos y collares son fundamentales para completar su imagen. Destaca también su pasión por los bolsos, tanto que Mulberry ya comercializa uno con su nombre: ‘del Rey’, un bolso amplio, de asa corta y en distintos tonos. Cabe destacar también sus tatuajes, poniendo el toque final al definido estilo de Lana. En su mano izquierda podemos ver una “M” y la palabra “paradise”, mientras que la derecha está decorada por la frase “Trust No One”. Quién sabe si este ‘Ultraviolence’ (Interscope, 2014) depara más sorpresas a su pálida piel.

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