Led Zeppelin | Led Zeppelin IV

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REVISITAMOS | por José Roa

Led Zeppelin | Led Zeppelin IV | 1971

Con la corta suma de únicamente diez conciertos tuvieron su primer contrato discográfico; tan solo tres años después, otra de las grandes bandas de la invasión británica demostró que no engañaban. A pesar de que sus tres primeros álbumes no fueran bien recibidos por prensa, como viene siendo costumbre en grupos clásicos, su fama como banda en directo sirvió de catapulta para llegar a ser los iconos en los que rápidamente se convirtieron, erigiéndose con su álbum sin nombre, un disco sin rostro popularmente conocido como Led Zeppelin IV (1971), entre otros, como el artista con mayor volumen de ventas sin llegar al número uno de las listas (quedándose este álbum en segunda posición). Porque, tal y como fueron presentados allá por 1968, no hay duda: Led Zeppelin, la única manera de volar.

Pocos grupos logran mantener una esencia propia con una tan variada lista de estilos. La banda de Plant y Page, Jones y Bonham puede presumir de ser una de las bandas de rock más versátiles de la historia, siguiendo la heterogénea tradición británica. Tras comenzar la grabación en los Island Studios de Londres de manera poco satisfactoria, retomaron el trabajo en una mansión en East Hampshire con el estudio móvil de los Rolling Stones (que de nuevo aparece en Revisitamos), lugar donde Jimmy Page dio rienda suelta a su calidad e inventiva como productor, quien también ideó la representación de los símbolos y la despersonalización del álbum, dada su mala relación con la crítica. Su carrera como músicos de estudio y en otras bandas les otorgó el caché necesario para dar el último gran paso que llevaría a su cuarto trabajo de estudio, en el que se encontraría su mayor himno hasta el día de hoy, Stairway To Heaven.

La primera mitad del álbum la conforman Black Dog, Rock and Roll, The Battle of Evermore y Stairway to Heaven. Con el primer corte ya queda clara una cosa: la fascinante calidad del dúo rítmico. John Paul Jones, consagrado multiinstrumentista, al bajo y el exponente de toda una escuela de baterías, John Bonham, manejan la contundencia de la banda con una facilidad y una potente comodidad excepcional, usando en este tema unos patrones rítmicos sincopados en un equilibrio oscilante con la guitarra, un baile sonoro mareante pero constante y perfectamente ejecutado. Dando paso a la auténtica debilidad de Bonham en el segundo corte, destrozar baterías. Con Rock and Roll destapan su cualidad más clásica en el género homónimo, siguiendo sus raíces “blueseras” en una continuidad musical lógica y que permanecería como otro clásico de la banda por siempre. Con The Battle of Evermore exploran su tendencia folk, junto a otros temas de la banda, dando paso al clásico de clásicos, al alegórico himno Stairway to Heaven, entre simbólicos gaiteros y bosques dorados, la excepcional progresión en los acordes, la siempre fabulosa voz de Robert Plant que da vida a una alegórica historia que encuentra su culmen eléctrico en la épica que concluye este asombroso corte; un clásico instantáneo.

Como segunda mitad encontramos Misty Mountain Hop, Four Sticks, Goin to California y When the Levee Breaks. Ambos temas de apertura continúan con el hábito de expansión a través de los géneros, hábito que finalmente constituyeron como su propio estilo. Con Going to California vuelven a mostrar su faceta más calmada, un suave corte basado en guitarra acústica, piano y voz sobre el entusiasmo de emprender el viaje a un nuevo y mejor destino. Cerrando el álbum, una versión, en honor a su influencia y allegada historia con el blues. El tema es When the Levee Breaks, grabado en 1929 por Kansas Joe McCoy y Memphis Minnie y adaptado en este trabajo por la banda, con alguna variación en la letra y musicalmente más orientado al blues rock que abanderaban; mención especial a la grabación de la batería, recreando ecos naturales en el hueco de una escalera, buscando ingeniosos usos y prácticas ya perdidos en nuestra deshumanizada era tecnológica.

Con este trabajo redondeaban un estilo y una calidad que les definiría como una de las mayores bandas de rock, miembros de la primera oleada y claros cabezas del rock de estadio, no en cuanto a su estilo musical, si no a la ingente cantidad de público que se movió de pequeños clubs a enormes estadios donde expandir la genialidad de sus directos.

Grabado por:

Jimmy Page (producción, guitarra, mandolina)

Robert Plant (voz, armónica)

John Paul Jones (bajo, piano, mandolina, guitarra acústica)

John Bonham (batería)

                                  

- Lanzado por: Atlantic Records el 8 de noviembre de 1971

- Grabación: diciembre de 1970 a marzo de 1971, Londres e East Hampshire (Reino Unido) y Los Ángeles, CA, (EE.UU.)

- Duración: 42:25

- 1 disco de platino en Argentina, Países Bajos y Suiza, 1 de oro en Brasil, 2 de platino en Francia, 2 de diamante en Canadá, 3 de oro en Alemania, 6 de platino en Reino Unido, 8 de platino en Austria y 23 de platino en EE.UU.

A pesar de la usual semejanza que se otorga a la banda con los inicios del heavy metal, su estilo se encaminaba a una definición más similar al hard rock o al riff rock, dada su contundencia y centralismo en los riffs de guitarra, pero con unas marcadamente claras influencias del blues y el rock and roll. Ambiguamente ajenos a etiquetas definidas, su inquietud creativa les guió por derroteros amplios y variopintos, desde la psicodelia hasta el folk, desde el rock hasta el reggae, adaptando cada género bajo una misma firma que exudaba su propia esencia e identidad. Todos sus integrantes ocupan indiscutiblemente puestos entre los mejores instrumentistas respectivamente, dando forma a una banda de músicos excepcionales, cuya música ha sobrevivido y sobrevivirá al implacable paso del tiempo.

Cualquier disco merece este lugar, con un inicial sexteto discográfico sublime; pero en cuanto a la repercusión, tanto en su carrera como a ojos de crítica y público, su trabajo más trascendental y representativo fue este; solo hay que mirar los números más arriba. Cierto es que las excesivas demandas por plagio que perdieron manchan parte de su legado, habiendo ejemplos aberrantes y otros cuyo único fin era el de versionar temas clásicos, algo muy común en la música tradicional americana, con el jazz y el blues, pero que, por malas gestiones y la poca costumbre a un incipiente engranaje industrial, se vieron abocados a un largo número de innecesarios pleitos. Litigios aparte, su calidad como músicos y compositores resulta indiscutible, rebasando nuevos límites en cuanto a la producción, siempre con un talante transgresor e innovador. A pesar de la pérdida de Bonham prematuramente, Plant, Page y Jones continúan con exitosas carreras musicales, mientras el espíritu del zeppelín se mantiene aun flotando por encima de las nubes.

La ética de la banda se resumía bastante en evocar dónde estábamos colectivamente en ese momento. Un disco sin título me parecía la mejor respuesta a todos los críticos

-Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin