El crimen de cantar en ingles

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El crimen de cantar en ingles

Los músicos, como los dioses de la mitología griega y todo hijo de vecino, tienen virtudes y defectos muy humanos. Como si no fuera suficiente aparecer en las portadas de los medios y ser el tema de conversación por sus obras musicales, algunos también desean en la sombra su momento de gloria para sentar cátedra sobre lo que se debe y no se debe hacer, ya sea por la absurda premisa de que la experiencia les ha hecho más sabios que al resto de los mortales o que alguien les va a hacer algún caso. Ahora mismo estoy pensando en el relativamente joven Eli Paperboy Reed diciendo que la música a partir de los años 50 no es música, la histórica camiseta de “I hate Pink Floyd” de John Lydon, más conocido como Johnny Rotten, con la que se presentó para ser cantante de Sex Pistols o aquel mítico grito de rabia de “sois todos un puñado de esclavos” de un enajenado Jim Morrison contra su público, un momento inmortalizado por Oliver Stone en The Doors, la película.

Pero mi reivindicación favorita es la de muchos artistas españoles que insisten en reivindicar las ventajas de cantar en castellano respecto a hacerlo en inglés. Una campaña que a veces ralla en lo incomprensible con frases como la del pretendidamente polémico Joaquín Sabina, que sabía muy bien dónde se metía cuando difundió aquella famosa frase de que “Para los grupos españoles que cantan en inglés debería existir la pena de muerte”. El mismo que también dijo que “todos los tipos de muerte deberían estar prohibidos, incluso la muerte natural”. Eso sí, los que cantan en inglés que se mueran. Total, nunca serán reconocidos como los mejores letristas en música española, nunca serán poetas de cabaret y personajes tan relevantes como para sentar cátedra sobre lo que les pase por los cojones. Y habrá quien lo defienda diciendo que Joaquinito chochea más que Bob Dylan en sus memorias, pero no cuela. La “persecución intelectual” de los grupos que cantan en inglés ya viene de largo como para pensar que el conflicto lo inició Sabina durante el tiempo muerto que quedaba entre carajillo y carajillo.

Sólo hace falta leer una entrevista cualquiera de un grupo que canta en castellano para ver lo claro que lo tienen todos acerca del tema. “A los grupos que cantan en inglés les recomendamos que prueben con el castellano”, “es nuestra lengua materna”, “hay grupos que renuncian a sus orígenes”, “lo que queremos es que nos entiendan en nuestra tierra”. Por comentarios como estos uno tiene la sensación de que siempre hubo un momento en la historia de la música pop en España en la que no se cantaba en inglés, como la tuvo Owen Wilson en Midnight in Paris de que existía una época perfecta que todo el mundo querría haber vivido. Pero no es así. Desde que el rock es rock, algunos artistas comenzaron a cantar en inglés al beber de unas referencias extranjeras tan claras. Y será por falta de calidad. A bote pronto es fácil citar grandes grupos para el recuerdo: Sexy Sadie, Australian Blonde, Manta Ray, los malditos Dover, El Inquilino Comunista, Deluxe, Sunday Drivers o los primeros Sidonie Love of Lesbian. Sí, Santi Balmes cantaba con ese deje tan personal también en inglés en discos como Is It Fiction.

Así que, ¿cuál es el problema? A través del inglés las bandas se han acercado más que nunca a la fuente madre, que se lo digan sino al Shell Kids de Sidonie. Algunos artistas incluso han llegado a encabezar con la lengua inglesa algunas corrientes internacionales, como Delorean John Talabot. Entonces, ¿qué les falta a estos grupos respecto de los que cantan en castellano? Pues no. Erre que erre, el último comentario contra esta opción lo he leído en este mismo medio en el que escribo, y pronunciado por un grupo que se supone pionero y más abierto de miras que aquellos artistas de los que solo queda la sombra de lo que algún día fueron. Estoy hablando de The Suicide of Western Culture, entrevistados por mi compañero Dani García. Sí, ellos dijeron aquello de “La gente fuera lo interpreta bien (su música), hace gracia, porque allí se valora más lo que hacemos que imitar al grupo de moda de Inglaterra pero en inglés cutre. No te vamos a dar nombres. Aquí salen en portada de las revistas” (podéis leer la entrevista aquí). Será por acentos. Los franceses Phoenix lo petaron en todo el mundo cantando un inglés con un acento parisino que no se le escapaba a nadie. Pero era su música la que llegó más allá que las palabras vacías de los que tenían a su alrededor. Comentarios que un genio como Dylan habría puesto en 1975 en el saco del Idiot Wind, pero refiriéndose a la prensa. Aquí nuestro Dylan personal habla de penas de muerte y a uno se le cae la cara de vergüenza.