Los discos de Blur: del peor al mejor

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Blur en 2012

Es curioso que justo cuando el grunge americano estaba en la cresta de la ola, Blur reafirmaran y dieran a conocer internacionalmente el brit pop. Tiene gracia que la decadencia del brit pop coincidiera con que Blur se cansaran de ser ingleses y de odiar a América y se decantaran por el lo-fi de Sonic Youth o Pavement, siempre apostando por la faceta artística frente a la pose (una batalla que escenificamos en HABLATUMÚSICA y que nos trajo una gran cantidad de ofendidos en Pearl Jam Vs. Pavement).

Me resultó revelador leer en la reciente entrevista a Ty Segall en Pitchfork que el artista del garaje rock consideraba que había dos tipos de grandes artistas en cuanto al rock se refería: los hay viscerales, que muestran su carácter y su carisma y talento es invariablemente el plato fuerte de sus actuaciones, y los hay misteriosos, que se sirven de escudar sus personalidades en sus actuaciones mientras cambian de estilo musical según sus intereses artísticos como quien cambia de ropa. Está claro que tanto Damon Albarn como Graham Coxon, en dicho caso, serían del segundo tipo.

7. ‘Leisure’ (Food/EMI, 1991)

Los ingleses fueron duramente criticados por ser un producto para las masas con su álbum debut, a pesar de contar entre sus cortes con la inmortal ‘Sing’, que tiene el honor de acompañarnos cada vez que revivamos el film ‘Trainspotting’. Estamos todos de acuerdo con que ‘She’s So High’ es un single comercial, pero es el carácter inofensivo del largo el que hace que, no sólo por la falta de madurez del sonido, caiga al último puesto.

6. ‘Think Thank’ (Food/EMI, 2003)

La de veces que he tarareado ‘Out of Time’, ‘Moroccan Peoples Revolutionary Bowls Club’ o ‘Crazy Beat’ hacen que me escuezan las manos al dejarlas en este puesto, pero, a pesar de que me parece que el giro final de Blur al madurar su sonido del lo-fi a un sonido cadencioso de pop pesado y delicado, ‘Think Tank’ deja una sensación de incompleta, de que falta una pieza para completar el puzzle. El disco que salió a hurtadillas tras la separación de la banda recordó a ‘CODA’, la obra final de Led Zeppelin que salió a la luz tras su separación y la muerte de John Bonham, sin ganas de volver a salir ante las pantallas.

5. ‘Modern Life Is Rubbish’ (Food/EMI, 1993)

Es complicado darle un puesto bajo a cualquiera de los discos de Blur, pero ‘Modern Life Is Rubbish’ supuso un paso intermedio al recorrido inicial del grupo en su definición del sonido del brit pop. Está definido pero no llega a alcanzar un carácter redondo del todo a pesar de tener canciones que son las mejores de Blur, como ‘Blue Jeans’ o ‘For Tomorrow’. Otro caso como el de Radiohead, en el que los verdaderos artistas se forjan poco a poco y alcanzan su plenitud de su carrera tras una trayectoria larga y mucho trabajo.

4. ‘The Great Escape’ (Food/EMI, 1995)

Este largo fue el último del característico sonido inglés de Blur, después de haber tocado techo en esa vertiente con ‘Parklife’, tanto en ventas como en calidad compositiva. Damon Albarn y los suyos cerraron este capítulo de su trayectoria con canciones para la historia como ‘Country House’, ‘The Universal’ y otros tan extraños como ‘Yuko and Hiro’. En algún tema como ‘Fade Away’, se ven ya los coletazos del nuevo carácter de Blur que no puede quedarse enmarcado y que ya apuntan hacia música más alternativa en la que el cuarteto ponía su interés casi tanto como en pelearse con los hermanos Gallagher.

3. ‘Parklife’ (Food/EMI, 1994)

El pop festivo con toques de dance de ‘Girls and Boys’, la brillante canción homónima al álbum, ‘End Of A Century’… Sobran razones para decir que este largo fue el mejor de todo el brit pop que practicaron los de Colchester, en el que tocaron techo con brillantez en su primera etapa. No sólo presentaban singles más inspirados que en sus anteriores trabajos, sino que combinaban como querían unos cortes bailables como ‘London Loves’ u otros con discurso acelerado como ‘Bank Holiday’. Tras las tensiones en la banda por la falta de éxito en las tierras norteamericanas, demostraron que podían trabajar bajo presión y seguir haciendo lo que mejor se les daba.

2. ‘Blur’ (Food/EMI, 1997)

Cansarse de ser un ídolo y no caer en la autocomplacencia es difícil. ¿Cómo puede salir de tu cabeza cambiar de rumbo frente a una fórmula que te ha conseguido el éxito con tal de estar haciendo algo que tenga sentido y calidad? Muchos lo han hecho en la historia de la música. Blur giraron bruscamente el timón y adaptaron a su gusto el lo-fi y el shoegaze americano, aportando a sus composiciones un aire oscuro, diferente. A los británicos les salieron espinas hartos de parecer inofensivos, de la felicidad poppie. Y ofrecieron hits como ‘Beetlebum’, ‘Song 2’ y las más ruidosas ‘Chinese Bombs’, ‘Essex Dogs’ o ‘Movin’ On’.

1. ’13’ (Food/EMI, 1999)

Tras la sonora ruptura de Damon Albarn con Justine Frischmann, envuelta en problemas con las drogas y el alcohol, el cuarteto hizo una obra maestra que presenta las rupturas de una forma muy contrapuesta a la de otros artistas. Mientras que otros artistas (el pop está lleno de ellos, ejemplos en España como en el extranjero los hay de sobra) combinan las dos caras de una desgastada moneda alternando el “qué bien estoy sin ti” con el “qué mal estoy sin ti”, otros buscan en la música una catarsis personal a veces en la naturaleza como Bon Iver y otros en urgar en los sentimientos de soledad como escudo para evitar el sufrimiento como Damon.

¿Hay algo que pueda sobrecoger más que el cantante declarando amor eterno a su antiguo amor en ‘Caramel’ cuando realmente está abrazando conscientemente su nueva soledad? Acompañando la madurez de la expresión sentimental de los británicos, llega a los oyentes la muestra de que pueden hacer música leve y enmudecedora. Es lógico, creo que no hay nada más imponente que un artista, como Ty Segall definiría, misterioso que baje la armadura, se abra en dos y se muestre visceral como nunca. Sobrecogedor tal como es.