Nirvana | In Utero | 20 aniversario

2
3352
Kurt Cobain en la gira de In Utero
Veinte años atrás, en pleno apogeo del negocio musical, una banda intentaba redimirse de lo que para ellos fue sucumbir ante esta maquinaria. Los tres integrantes de Nirvana necesitaban volver a las raíces del sonido alternativo de Seattle y retomar lo que para ellos perdieron con el éxito mundial que significó ‘Nevermind’ (DGC, 1991). Con ‘In Utero’ (DGC, 1993), Steve Albini logró hacer que una banda multimillonaria sonara novel, devolvió la visceralidad de sus composiciones, rescatadas de una producción pulida, impecable y accesible que, para la banda, no representaba la naturalidad que ellos buscaban.

La perfección técnica de la producción que consiguieron en el álbum de ‘Smells Like Teen Spirit’ convirtió el grunge en un fenómeno global, añadido a una sensibilidad estructural y melódica en las composiciones de Kurt Cobain, claramente influidas por el trabajo de The Beatles, que no tenían cabida en la ruidosa tendencia anti-mercantilista que abanderaba el movimiento. Si del sonido de ‘Nevermind’ partieron bandas como Creed o Nickelback -bandas repudiadas del grunge comercial-, el estruendo de ‘In Utero’ adoptaría el proceder de la base underground y exportaría la tendencia en cualquier subsecuente álbum alternativo que se precie.

Sus temas parten de la misma capacidad de enganchar en líneas de pop adulterado a base de distorsiones y fuzz, pero con un giro definitivo que torna su sonido en un grito sucio y enfermizo, explotando desde el minuto uno en ‘Serve the Servants’ y encontrando su zénit en el punk abrasivo de ‘Tourette’s’ o ‘Radio Friendly Unit Shifter’. No sacrifican, sin embargo, la necesaria inclusión de temas más suaves, cargados de emotividad en la agrietada voz de Cobain. ‘Dumb’ es un perfecto ejemplo. Pero la tristeza de su anterior ‘Something in the Way’ deja paso al desesperado agobio, al hastío que en ese momento sentía el líder de la banda y escupe a gritos y susurros en ‘Milk It’.

Su voz suena más agresiva, quizás sea la perspectiva y el conocimiento, pero su voz te habla y te dice: ya está bien. Lo que no sabes en el momento es si va a empezar una guerra o va a retirarse para siempre. La fuerza del dúo rítmico de Dave Grohl y Krist Novoselic se mantiene intacta, permitiendo que las contundentes progresiones de guitarra se asienten en una base sólida y sin ninguna grieta en absoluto. La batería se esconde tras 30 micrófonos y aun así no deja de abofetear tus oídos, al igual que el bajo de Novoselic aporta todavía una mayor agresividad en descontroladas distorsiones que se adhieren a las de la guitarra mientras marcan en juego de precisión el ritmo del bombo.

Bombo que en ocasiones se pierde entre la maleza sonora, ocasionado por una aparente producción mínima de su sonido. La batería suena distante, espectacular porque Grohl no sabe hacer otra cosa con baquetas en las manos, pero cuando las capas aumentan, la batería se ahoga. Al bajo le cuesta encontrar su lugar entre la espada de las guitarras y la voz y la pared rítmica de la batería.

Consiguieron el sonido presente y auténtico, pero perdieron definición y cierta cohesión técnica que, en cierto modo, termina dependiendo de gustos; pero la técnica es la que hay y aquí han optado por minimizar su trabajo (“Si tienes un buen baterista y le pones delante de una batería que suena bien y lo grabas, ya has hecho tu trabajo”, algo que dijo Albini y expone esta teoría). La discográfica no quedó encantada con la mezcla y, por las razones que fueran, la banda terminó por no estar del todo convencida. ‘Pennyroyal Tea’ y ‘Heart-Shaped Box’ tendrían un retoque por parte de Scott Litt, pero Albini no permitió que se tocara la mezcla y terminaron parcheando lo máximo posible durante la masterización.

Para celebrar su vigésimo aniversario -y de paso sacarse un dinerillo extra-, Universal lanzará el 23 de septiembre el macro pack especial de ‘In Utero 20th Anniversary Edition’ (Universal, 2013). Una clásica remasterización que ya veremos si gustaría o no a su fallecido líder y al resto de la banda, además de los ya publicados caras B; un segundo cd con una mezcla misteriosa de este año que veremos lo que nos depara y multitud de demos que no han salido hasta ahora; y para finalizar, cd y dvd de ‘Live & Loud: Live at Pier 48, Seattle, WA’ de 1993 más otras actuaciones en directo alrededor del mundo.

Todo un reclamo para los fans de Nirvana, pero lo único que realmente permanece inmortal es aquella primera grabación, con sus dilemas y triunfos, su redención personal que sería el último trabajo de la banda, hoy veinte años atrás.