¿Quiénes son Interpol?

Interpol saltaron a la fama durante el bombazo del post-punk revival y, al contrario que muchos, aún mantienen su relevancia.

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Interpol de traje con sillas al fondo en 2014
Nueva York a comienzos de siglo XXI fue un templo del renacimiento. El post-punk que había muerto en los ‘80, una década después de transformar el punk tras su alzamiento e infortunio, se rescataba como un antiguo vestigio aún sin expresar en todo su esplendor. Lo que The Strokes harían erguirse como modelo a seguir establecería las normas del garage rock como en Detroit sentenciaban The White Stripes y alzaría a una gran cantidad de bandas. De todos ellos -muchos caídos en desgracia-, Interpol sería uno de los conjuntos que mejor ha sabido mantener su relevancia.

[quote_box_left]1. Todos los miembros de la banda estudiaron y se conocieron en la New York University.

2. Desde la reunión de la banda, Paul Banks ha tomado el lugar de bajista que abandonara Carlos Dengler.

3. ‘Our Love to Admire’ (Capitol, 2007) ha sido el único álbum que la banda no ha publicado con Matador Records.[/quote_box_left]

La fama conseguida fugazmente por muchas de las bandas de aquella definitoria escena se extinguió rápido. La presión pudo con sus integrantes y la fricción crearía fisuras insalvables. Tampoco Interpol se libró de ella. En 2010, en pleno proceso de grabación de su cuarto y homónimo álbum, el bajista Carlos Dengler abandonaba el grupo, cansado del ritmo de las giras y habiendo gestado una inmensa repulsa hacia el bajo -hay que tener en cuenta que fue guitarrista hasta su entrada en el grupo-, tal y como reconocía el baterista Sam Fogarino en entrevista con The Guardian aquel 2010.

Dengler, a pesar de que sus líneas de bajo fueran una pieza fundamental en las canciones, terminó a las cuatro cuerdas como muchos otros: porque era el único hueco disponible en el grupo. Cuando Daniel Kessler y Greg Drudy -quien abandonara el grupo en el año 2000- formaron la banda en 1997, necesitaban un bajo y este, de pura casualidad, terminó encontrando al que sería vocalista y segundo guitarra: un antiguo conocido de su época en Francia, Paul Banks.

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La maratón de Interpol

Hemos visto menguar la fama de las bandas del post-punk revival a cada paso, como Razorlight, Kaiser Chiefs o Maxïmo Park. El caso de los de Banks y Kessler no ha sido así, incluso tras tres años sin estar en activo. Su ascenso a la popularidad fue rápido, aunque no meteórico, como si sufrieron (sí, decimos sufrieron) otras bandas por tener un single exitoso. La carrera de los neoyorquinos logró el empujón necesario con la eclosión de la escena, pero su historia venía de largo; no saltaron a un tren en marcha. Además, aunque compartan la simpleza de otros conjuntos, ninguno logró dotar a sus composiciones del misterio, la sobriedad, la constancia y la profundidad que exhibían Interpol.

El inmediato éxito de sus dos primeros álbumes -aunque sin llegar al extremo de otros como The Hives o los de Casablancas– sitúa a la banda en el radar. Cada vez las giras son más extensas y pasan de pequeños clubs a conciertos de estadio teloneando a gigantes como U2. La salida del hasta entonces bajista no puso fin a los planes de gira, pero sí obligó a la banda a tomarse un descanso en 2011.

Ahora salen de este respiro para presentar su redención con ‘El Pintor’ ([PIAS], 2014) el próximo 9 de septiembre. El álbum, cuyo título se trata de un anagrama del nombre de la banda, surgió en plena gira de presentación de ‘Banks’ (Matador, 2012), segundo álbum en solitario de Paul Banks. El conjunto ha sabido explotar una situación que podría haber puesto fin a su carrera, aguardando que lo mejor pueda estar aún por llegar.