Sleaford Mods: Liam Gallagher y Alex Turner tienen enemigos

Entre The Fall y The Prodigy, la dupla de Nottingham llama a las puertas de la música británica.

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Sleaford Mods sentados en un sofá con fotos de monos.
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[dropcap type=”1″]D[/dropcap]ice Jarvis Cocker que hoy es imposible que alguien escriba una canción como ‘Common People’ porque la escena británica actual está ocupada por niños ricos. “Tienen algo que demostrar. Los chicos de clase obrera no pueden hacerlo porque hoy son aún más pobres”, afirma. Puede ser cierto o puede ser The Fat White Family.

O puede ser Sleaford Mods. Desde Nottingham llegan dos cabezas rodeadas de arrugas. No son jóvenes. No visten a la moda. Detestan toda la música británica que tú admiras. Como si The Fall se hubieran revolcado en una pocilga con Baxter Dury, Sex Pistols con PiL y The Happy Mondays para acabar de fiesta con los primeros The Prodigy, su música es una flema provocadora de clase obrera.

¿Rapea o escupe mierda sobre el micrófono? Da igual. El acento cerrado de Jason Williamson, su agresividad, desgana, rabia y amargura se hacen palpables en cada fraseo. Sus palabras se lanzan como esputos hacia la vida moderna, el trabajo y las costumbres de una sociedad gris.

Si Williamson se dedica a decir verdades sin ritmo, entre el recital y la proclama de Phil Daniels en ‘Parklife’, la música corre a cargo de Andrew Fearn, un gigante vestido de camello que programa cada nota recogida en su ordenador. En directo, mete sus manos en los bolsillos, fuma cigarros electrónicos, bebe una pinta y se dedica a contonearse como el que está en un club que no le gusta.

Deberías ver esto:

Punk, postpunk, rap, lo-fi. Música bastarda, los primos degenerados de Pet Shop Boys. No son agradables pero consiguen atrapar. La aventura de Sleaford Mods la comenzó en solitario Williamson. Cansado de las mismas bandas y sus posturas, cansado del trabajo en una fábrica tratando pollos para pasar a enviar ropa interior por correo.

Fue el resultado tras una experiencia en la universidad que acabó en ácido y música house. Decidió resucitar toda la vanguardia musical de Gran Bretaña que en algún momento de los primeros noventa se evaporó. Quizá por eso sus letras van cargadas de balas contra Oasis y herederos.

Hasta la fecha han publicado cuatro álbumes, incluyendo el reciente ‘Divide and Exit’ (Harbinger Sound, 2014) que les ha puesto en el mapa. En sus letras no solo tienen para Liam Gallagher: su objetivo real es cualquier elemento que representa a la clase media. Dos perros rabiosos andan sueltos.