El streaming: cortina de humo para las listas de éxitos

La lista de éxitos británica ha comenzado a contabilizar las escuchas en streaming y mezclarlas con las ventas.

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Ariana Grande sentada en la cama de una habitación.
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Existen pocas cosas más opacas que las listas de éxitos musicales. Quizá los archivos secretos del Pentágono, pero eso da un tremendo juego para la industria de la conspiración, pobres individuos que se quedarían sin trabajo si los reptilianos decidiesen salir del armario. Desde hace una semana se ha instalado en la Official Charts Company  -la lista británica de singles- la máxima de que el streaming es ahora válido para determinar los puestos y las victorias.

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La regla – seguro regida por una fuerte y estudiada fórmula matemática desarrollada en prestigiosas universidades- indica que cada 100 escuchas del single en cualquiera de las plataformas de streaming adheridas –Spotify, Napster, Deezer o Sony Music Unlimited- contarán como una venta. Algo así como si levantarse del sofá 10 veces contase como una tarde en el gimnasio.

‘It’s My Birthday’, de will.i.am y Code Wise es la segunda canción que alcanza el número uno bajo este nuevo formato. La primera y no por ello de más interés fue ‘Problem’, de Ariana Grande e Iggy Azalea y establecida hace una semana. Dejando fuera un análisis cualitativo de los temas, sólo queda observar que la lista, en la que se incluyen otros artistas como Ed Sheeran, Sam Smith o Vamps, sigue estando ocupada por la escena mainstream. Sería de ilusos pensar que la riqueza musical de estilos llegue a entrar en una lista por introducir servicios de streaming.

Tampoco sirve de mucho echar cuentas en las ventas. El mercado se dirige hacia un pozo sin fondo en el que la Música se ha convertido en un bien natural que no merece la pena pagar por él. El alto precio de los formatos y ningún tipo de medida para intentar paliar los daños está provocando el derrumbe del sector. En España tenemos a Promusicae, empresa dedicada a decidir quién se lleva el Disco de Oro y que se destapó a finales del año pasado como una pequeña farsa. Artistas de la talla de Antonio Orozco se llevaban el Disco de Platino con 16.000 álbumes vendidos, 24.000 menos de los necesarios. No se vende.

El modus operandi que ha establecido dicho organismo suena a huida hacia adelante. La crisis del mercado musical y un cambio de modelo en el negocio que nunca llega, determina este tipo de acciones en las que el afán integrador llega tarde y mal medido. Se cuenta con plataformas de streaming, pero no con todas. Fuera quedan Soundcloud o incluso Youtube. La solución no pasa por mezclar dos mercados completamente distintos bajo una misma fórmula.

  • Rubén González-Román

    En cuanto al modelo que debería adoptar la industria musical, sinceramente, no me veo capacitado para exponer una metodología con suficiente fundamento.

    Pero por otro lado, en cuanto a la oferta musical, estoy convencido de que es más rica que nunca. Fuera de la “radiofórmula” existen millones grupos que gracias a las facilidades de Internet han podido compartir sus obras fruto de una verdadera pasión por lo que hacen y no con el objetivo de “vivir de ello”.

    De nosotros depende (fans de la música, consumidores de música) salir de lo establecido, bucear y encontrar esas canciones que nos llenan, que nos mueven según el contexto y en nuestra mano está recompensar (comprar canciones, álbum digital, conciertos, merchandising, crowdfunding…) a esos autores “menos conocidos” si de verdad creemos que se lo merecen.

    Primero, música para hacer sentir y experimentar emociones (nuevas o parecidas a las ya vividas) y no para vender. Después del “engagement” seguro que ya vendrá la venta (intercambio de dinero por contenido/experiencia).

    Aquí mi opinión! Un saludo HTM!!