The Wolf of Wall Street | VV. AA.

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Coca, putas, tipos sin escrúpulos, el salvaje este y brokers que manejan el dinero de la forma más obscena que hayas imaginado. Roban a los ricos para quedárselo ellos. Un mundo sin reglas donde te verás reflejado. ¿Qué no harías con tanto, tanto dinero a tu disposición? Martin Scorsese ha vuelto, nadie consigue retratar la falta de ética de tipos con tan mala baba como lo hace el italoamericano. Todo comenzó cuando Leonardo DiCaprio leyó las memorias de Jordan Belfort y se obsesionó por la historia de este. “No me podía quitar al lobo de Wall Street de la cabeza”, gracias Leo, ahora nosotros tampoco.

The Wolf of Wall Street‘ (2014) es sumamente exagerada y posee un ritmo tan endiabladamente loco que tres horas de metraje se traducen en un instante, una especie de orgasmo compartido por todos los que haya en la sala. Orgasmo social o algo así. Y Marty retrata las adicciones como ese adicto que un día fue y el sexo con esa timidez insultante y tierna que no se entiende en un mito del salvaje Hollywood de los 70’.

Todo gira en torno a la figura del tal Belfort, un tipo que llegó a Wall Street siendo un don nadie y se convirtió en un ambicioso y carismático corredor de bolsa que aparte de caer en acciones ilegales, contrataba enanos para jugar a los dardos con ello, se iba de putas seis veces a la semana a pesar de tener una modelo como mujer, un tipo adicto a la coca y a los ‘quaaludes’  (una droga de los 70′ con un efecto parecido a los barbitúricos), alcohol, pajas y dinero, mucho dinero, inimaginables cantidades. Los locos años 90’.

Nunca he visto a Marty reírse tanto con una película

Leonardo DiCaprio

Pero todo este frenesí que acompaña a un pasadísimo y perfecto en su excentricidad Leonardo DiCaprio tiene que estar acompañado por una atmósfera musical a la altura. La canción que sonaba en el vídeo anterior es  ‘Meth Lab Zoso Sticker’ de 7Horse. Unos cuantos golpes de percusión casi tribales para romper con la guitarra y comenzar con esa carismática voz que acompaña algunos de los momentos más brutales y agresivos de la película.

Howard Shore se encarga de la partitura original y aunque su trabajo es excelente son las pistas no originales las que marcan el ritmo. Y en este asunto Robbie Robertson y Randall Poster han sido los genios en supervisar toda esa mezcla de géneros que incluyen canciones de Muddy Waters, Bo Diddley o Romeo Void. Las bacanales en la oficina, las escenas en las que Leonardo DiCaprio comienza a babear a causa de los maravillosos ‘quaaludes’, o incluso ese genuino Jonah Hill (el sanchopanza de Wall Street) cascándosela en público totalmente ido por los efectos de los… ya sabéis,  los ‘quaaludes’, son acompañados por el blues de ‘Smokestack Lightning’ y esos aullidos del gran Howlin’ Wolf, por el rock clásico de ‘Dust My Broom’ de Elmore James o por esa gran versión que The Lemonheads hizo a ‘Mrs. Robinson’.

No está en el filme pero sí en uno de los tráiler y es de mención obligada, porque si no los dioses desatarán su furia sobre nosotros, señalar que ‘Black Skinhead’ enmarca el mejor tráiler posible para esta película. Porque Kanye West es tan extravagante, tan soberbio y tan odioso que al final resulta tan divertido como ‘The Wolf of Wall Street’. Y hablo de una diversión como para dar saltitos en la butaca, carcajearte e incluso aplaudir. Luego ya después te sentirás culpable por aplaudir las desaforadas acciones de estos malos tipos. ¿Pero quién puede juzgarnos?