Anna Calvi | One Breath

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En aquel 2011 de mirada fúnebre y ocaso del estado de bienestar apareció un ángel de pelo dorado enfundando una guitarra. De mirada penetrante, vestido rojizo y voz gloriosa, Anna Calvi se presentaba con un debut que ya la enmarcaba entre las nuevas grandes voces femeninas del rock anglosajón. Aquel primer álbum con ambición y cierto recargo, ofrecía una mujer con la capacidad para sonar a gloria pero sin ocultar fiereza y personalidad.

Dos años después de ‘Anna Calvi‘ (Domino, 2011) regresa con la continuación ‘One Breath‘, un trabajo menos tenso y más ambicioso aunque carezca de esa casi obsesión por lo barroco de su debut. Con nuevas armas, la británica de origen italiano consigue convencer en su propuesta con un buen trabajo.

Pocas voces femeninas han conseguido alcanzar en los últimos años el poder que Calvi ha obtenido. En un mundo que prefiere buscar a la estrella femenina como un producto consumible, la londinense está levantando revuelo a base de grandes canciones y una propuesta distinta para el rock.

En 11 temas resume sus cualidades artísticas con infinidad de registros y sorpresas sonoras. Las canciones desembocan en otras texturas que no se proponen al comienzo, transformando un trabajo que necesita escuchas para enriquecerse. Cuando inicia ‘Suddenly’, corte inaugural, las melodías van creciendo hasta que consiguen seducir el oído como tacones sobre mármol. ‘Eliza’ tiene cierta conexión con su debut pero cargada con una marcha más. Pero es a partir de ‘Piece by Piece’ donde la experiencia cambia. Con la intensidad juguetona del rock de St. Vincent, entre cálida y gamberra, los juegos de guitarra se suceden desde aquí y hasta el final del álbum, alternando la balada con sorprendentes ritmos que no esperábamos. Tal vez tenga que ver algo la producción de John Conglenton, una de las manos más extrañas e innovadoras del rock.

Los coros de ‘Sing to Me’ ganan enteros con la visión general del álbum, como ‘Carry Me Over’, con ciertos parecidos experimentales a los que ofrecía Tom Waits en su segunda etapa. Hay ese tipo de experimentación que rompe la armonía y que consigue transformar canciones de apariencia celestial. ‘Cry’ es toda una lección de bipolaridad musical con sentido así como ‘Love of My Life’ es sexy, atrevida y radical. El rock toma el control mediante distorsión y se convierte en una de las mejores piezas del álbum. Anna Calvi no busca que metas una canción en tu lista de reproducción, ‘One Breath‘ es una experiencia completa que debe escucharse y disfrutarse así casi de forma obligada.

J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.

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