Bill Callahan | Dream River

Bill Callahan tiene esos aires de hobo bien afeitado y gris dispuesto a pintar el otoño bajo paisajes melancólicos y costumbrismo de bar de carretera. Un outsider de la naturaleza que se ha buscado durante décadas y al fin se ha encontrado a sí mismo. En 2009 ya se hablada de la calidad de ‘Sometimes I Wish We Were An Eagle‘ (Drag City) y dos años más tarde volvió con ‘Apocalypse‘ (Drag City, 2011) para demostrar que en su carrera la calidad no era casual ni efímera. Ahora regresa con la misma fórmula, clásica pero contemporánea, de idéntica forma cambiante, profunda pero amable. ‘Dream River‘ es más de Bill Callahan y eso es mucho decir.

El de Maryland comparte con Kurt Wagner esa fuerza para conectar con la voz de templo a la que también responden Leonard Cohen o Nick Cave. Son las raíces, la idea de adaptar el americanismo, los paisajes sonoros y el rechazo a las modas sonoras lo que les engancha como dos proyectos que nunca deberían apagarse. Entre paisajes fácilmente imaginables opera de nuevo Bill Callahan, con ocho cortes que piden a susurros volverse a escuchar. Tócala otra vez.

En este quinto álbum todo sigue igual para seguir bien, con una inmobilidad para alabar porque tiene cientos de recursos para continuar sonando distinta. Su voz es la de un polvoriento viajero capaz de convencerte de la mayor de las barbaridades, transformando todo en un álbum de viaje que será complicado eliminar del reproductor.

Todo comienza con ‘The Sing’, con la voz del ex Smog más calmada que nunca bajo un violín mientras bebe en el bar de un hotel que le acaba recordando a Marvin Gaye. La capacidad para hacer todo especial sigue intacta. Con ‘Javelin Unlanding’ es una flauta la que le acompaña tras las pistas de una cabalgada musical con el sello Callahan. Estará presente en parte del repertorio del álbum.

La musicalidad que desprende ‘Dream River’ es absoluta y este segundo corte es posiblemente el que mejor lo demuestra. ‘Small Plane’ aparece como la más clásica de los ocho canciones. ‘Spring’, explícita y sensual, pone la primera parte del trabajo con sonidos más próximos a un rock medido por la obsesión por evitar el exceso. La percusión y fraseos de ‘Ride My Arrow’, la experimentación de ‘Seagull’ o el ritmo sureño de ‘Whiter Road’  hacen que el flujo del álbum no decrezca, como la carrera de Callahan en este nuevo episodio con el que empezar a pensar que está lejos de ser un músico cualquiera.

J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.