Burial | Kindred

Critica Kindred de Burial | HTM

HYPERDUB

[2012][7]

Los sonidos del dubstep más fantasmagórico y escalofriante ya están aquí. Burial ha demostrado una vez más su preferencia por el formato reducido y ha publicado su EP Kindred, y con este ya van cuatro. Se trata de un nuevo regalo al mundo de instrospección sensorial y un despliegue apabullante de creatividad, un camino que parecía haber agotado el bueno de William Bevan, como se llama realmente ese personaje que se pasa los días detrás de un sampler.

Con Untrue se consolidó en su posición, desde la que expresaba la combinación de dubstep y house mejor que nadie. Así, las estructuras cíclicas y envolventes que tanto le gustaban se combinaban con un tipo de producción arenosa y serpenteante que ha marcado sus trabajos, así como el uso de voces angelicales, esto es, que se mueven en la ambigüedad de lo asexuado, influidas por la cultura rapera más lírica y la espiritualidad coral. Esos son recursos que siguen presentes en su nueva creación, por lo que un fan de Burial disfrutará como un enano y se sentirá como en casa.

Kindred arranca desde una maraña de ruido industrial. No obstante, aquí cabe destacar el deje a vinilo, un auténtico guiño a la producción añeja, al estilo del EP de Andy Stott: Passed Me By, aunque sin slowmotion. De repente, el ambiente impreciso despega de la mano de una base de ritmo a la que se le añaden unos sonidos que se desperezan poco a poco, como si se tratase del ronquido de un gigante dormido. Pero las voces miran una vez más hacia el cielo, en una combinación perfecta entre mujer, hombre y máquina. Habría sido demasiado fácil dejarlo allí, cerrar la canción a solo 4 minutos largo de su inicio, y es que a Burial, al primero que le gusta sorprender es a sí mismo, como auténtico ‘bedroom producer‘ que es.

De esta forma, da un paso más allá en la línea de romper la estructura de sus propios ritmos sólidos hacia varios intermedios que levantan el corte por los aires y amenazan su cohesión interna. Codas sin fin que intentan extraer todo el jugo o captar el sentido de una inercia deliciosa pero mareante. Llegados a este punto, lo de menos es que el ronquido de dragón sale de su crisálida como una mariposa, en forma de órgano de iglesia, hasta el final de los 11 minutos y medio de canción, el corte más largo con diferencia del creador de Londres. Afortunadamente para aquellos que quieren permanecer con los pies en el suelo, no es la tónica habitual del trabajo, que se entrega unos geniales ritmos en caída libre en la genial Loner, un título que os sonará por la guitarra de Gary Moore, que falleció el año pasado. Se trata de uno de esos loops infatigables de Burial que son capaces de adueñarse de todos nuestros sentidos, del mismo que ocurría con los solos del músico de Belfast.

Este es su territorio. El abandono del mundo real, de todo lo que conocemos y la entrega total y completa a sus herramientas de trabajo. En ese terreno es capaz de demostrar que su creatividad es una fuente inagotable de nuevas ideas. Pero, tampoco le parece suficiente a un William Bevan que, por necesidad, debe padecer insomnio. En Ashtray Wasp van surgiendo nuevas canciones de silencios prolongados y bate su propio récord de duración, aunque a costa de dejar al oyente perdido en un valle oscuro y frío. Como dice en la entrada de Loner, uno tiene la sensación de que ‘There is something out there’, pero no se atreve a mirar. Tal vez podría encontrarse con el brazo mecánico de Burial, ese productor que tiene corazón de sampler y un cerebro fabricado con microchips.

por Carlos Naval

Carlos Naval
Carlos Naval
Periodista. Formó parte de la redacción de HABLATUMÚSICA de 2010 a 2013. Actualmente continúa su carrera en diversas compañías del sector de la Comunicación.