Cant | Dreams Come True

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Crítica de Dreams Come True de Cant | HTM

WARP[2011]

[6,5]

Sólo hace 3 años que Chris Taylor decidió dar un paso hacia la producción con su primer trabajo como editor. En él, se dedicó a restaurar Love is Overtaken Me, una grabación de Arthur Russel, abanderado del movimiento New wave hasta que murió en 1992 a causa de los efectos del VIH a la edad de 40 años. Desde este momento se ha hecho evidente que Taylor se ha dejado influir por cada uno de los proyectos en los que ha participado, o lo que tiene un resultado parecido, que selecciona sus trabajos como productor como quien decide su crecimiento profesional en el ámbito de la música.

Así, allí adquirió un gusto por la música electrónica de los 80 que se plasma perfectamente en su nuevo proyecto Cant, al que debe el co-protagonismo a un tal George Lewis Junior, más conocido por ser la persona que está detrás del proyecto de Twin Shadow. Así, su único disco llamado Shadow fue publicado en 2010 y producido por el bueno de Taylor, que ahondó de esta forma en las influencias de 808 State, tan presentes en esta nueva grabación que evoca la noche y el inicio de algo grande a través de la explosión de un fuego artificial.

Dreams Come True es en parte heredero del legado rythm más funky que también han tomado otros grupos de la new wave en Reino Unido como La Roux o los de Brooklyn TV on the Radio. Es un camino que también se ha hecho bastante popular entre los nuevos maestros de la chill wave y que ha utilizado el que también se conocía como Grizzly Bear para dar un giro hacia la electrónica, más cercana realmente al synth-pop que a otros movimientos, pero con componentes minimalistas en temas como la delicada y sintetizada The Edge -posiblemente el mejor corte del disco- o en la genial Too Late, Too Far -la que más representa este cambio-. En la primera de las mencionadas está más que presente la genuina aportación de Twin Shadow, de la misma forma que en Answer, un estilo que puede mutar a lo largo del disco en temas muy a lo Toro y Moi, como Believe.

Pero quien diga que Taylor ha renunciado a sus raíces más folkies, también se equivocaría. Cuando he dicho que Taylor escoge su camino y traza su propio crecimiento, me refería precisamente a esto. En In Ear Park de los Departament of Eagles se armó del bajo eléctrico, de los efectos y de todos esos vientos que fueron algunas de las marcas de estilo de un proyecto propiamente neoyorquino. En este trabajo, nuestro artista conoció a Daniel Rossen, personaje que luego le ayudaría a fundar y a dar una imagen definida a Grizzly Bear. De aquí hereda su predilección por los sonidos de instrumentos clásicos, también la melancolía apagada de las voces que utiliza siempre, pero sobre todo, la forma en que traza la dirección, elabora y entiende los estribillos. Podemos escuchar los ecos de la genial Teenager en gran parte de las canciones -de escucha más que recomendada- y las raíces del indie-folk que ya explotó antes en su proyecto como Grizzly Bear en Bang. También recupera el piano en la pasajera Broken Collar y en la genial Beritch que cierra el disco con un delicado gourmet vocal ofrecido por Chris Taylor.

Cant se trata de un proyecto bastante interesante que no ha hecho más que explotar -literalmente-, pero al que le faltan unas cuantas pinceladas para reivindicarse más allá de una miscelánea de trabajos pasados. Es una grabación dinámica, que no cansa y en la que se adivinan miradas más experimentales en el camino de la electrónica, como la canción que da nombre al trabajo. No obstante, sólo es una ilusión y debería dar un salto más para alcanzar lo que se espera de dos grandes nombres del panorama musical como son el de Chris Taylor y el de George Lewis Junior.

Carlos Naval