Cat Power | Sun

Estaba la gata escondida ahora que Internet ha explotado de forma cursi a tal animal volviéndolo adorable y obviando su lado oscuro de felino cazador furtivo y, con dosis de traición permisiva, apareció con las uñas sacadas. Zarpazo inesperado.

Y tan de moda el gato como la electrónica y el radicalismo musical, Chan Marshall muestra un álbum de una categoría extrema, como si su voz, su belleza y su aquel no fueran suficientes. Como si siempre tocara demostrar la cúspide de las pirámides que una vez le tocó ver, cuando la línea de su cordura se estrechaba por momentos. Quedan ya lejos los años de la artista que rozaba la locura entre botellas de whiskey, la depresión y los conciertos inacabados que convertían los últimos directos de Amy Winehouse en el Bruce Springsteen del Bernabéu.

Por estas que apareció Mani Pacquiao dando puñetazos a un saco bajo la voz de Cat Power, representando la metáfora perfecta de lo que nos esperaba. La gata quería volver por la puerta grande reventándola, subiendo a ese trono del que es muy fácil que a uno le roben el sitio. Y es que este Sun lleva mucho tiempo esperando. A principios de 2008, cuando se publicaba esa revisión de temas bajo el nombre de Jukebox, ya hablaba la de Atlanta de este trabajo que ha salido cuatro años después.

Aquí se deja atrás esos caminos clásicos de soul y rythm and blues que hicieron levitar su nombre con The Greatest en 2006. Ahora se entremezclan vocoders bien empleados, estaciones de dubstep, postdubstep o simplemente electrónica y mil matices que siempre van tras la esencia Cat Power, que siempre está presente, sin perderse.

Los 11 temas de este noveno largo están a la altura de sus mejores obras como Moon Pix, You are Free o el propio The Greatest sin olvidar el aliciente que supone un cambio de registro llevado de esta manera. Cherokee abre Sun en lo que parece una canción clásica bajo los ecos de Marshall hasta que aparece un adictivo estribillo que lucha entre amor y libertad, completos antónimos en esto de la vida. Sun ya muestra ese orgullo electrónico con la mano abierta y Ruin, tercer corte y primero que se mostró del álbum, cambia esa visión electrónica por un tema que nos confundió por esa vena rockera que la viste en sus cuatro minutos y medio. 3,6,9 es otra muestra de que, pese a esta nueva versión de Marshall, la actitud, la caricia que oculta puñetazo, sigue ahí. Always On My Own y Real Life completan una primera parte demencial.

La gata descubrió hace tiempo que la autodestrucción y los abrazos suicidas no eran necesarios para mostrar la autenticidad que enseña el animal más bonito de la música. Si la primera parte deja la sensación de estar ante un álbum extraordinario la segunda no hace más que reforzar la idea. Cat Power ofrece temas como Human Being, Silent Machine o esa preciosidad llamada Manhattan que solo puede salir de ella. Vivamos enamorados de Chan Marshall.

J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.