Daft Punk | Random Access Memories

COLUMBIA RECORDS

8

Iba a ser un álbum rompedor. De estos que reinventan un género o la propia historia. No lo es. ¿Y qué?. ‘Random Access Memories’ va a escucharse mucho (y con distinta predisposición) durante décadas por una sencilla razón: es muy (muy) divertido. Y emocionante. Y en cierta forma complejo. Esto significa que no vale una sola escucha para sacar todo el jugo. Hay que dejarlo macerar.

Daft Punk lleva trabajando en este disco desde 2010. Y en vez de revolucionar su propio estilo, o perfeccionarlo si se quiere, lo que han hecho es un divertimento con 13 canciones que reencarnan la música disco de los 70’ y 80’. Un capricho a ratos imperfecto, extravagante e incluso (echémosle la culpa a algún coro) irrisorio. Pero también es adictivo, poderoso y muy sentimental. Un discazo, vamos. Aunque Random Access Memories es un álbum largo, la mitad de las canciones superan los 5 minutos, el ritmo con el que Guy Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter impregnan cada uno de los cortes es demasiado estimulante para darle al stop.

Los sonidos con los que se despliega el primer corte, Give Life Back to Music, serían un acompañamiento perfecto para la apertura de un telón. La guitarra marca el compás y el vocoder se adueña de las cuerdas vocales. Comienza este maravilloso retrato de la música disco. Porque al final Random Access Memories no es más que un retrato sobre la música como el que Fellini hacía del cine en 81/2. Surrealista y apasionante.

Uno no sabe si The Game of Love es una sincera canción disco-romántica o es un pequeño capricho para bucear en las posibilidades de sus riquezas sonoras y de paso reírse de uno mismo con ese titulito que suena a… ¿Conocerán Daft Punk a Camela? Evitando estúpidas preguntas como esta llegamos a Giorgio by Moroder, una autentica proeza que hará babear a cualquiera que se deje mecer por los nueve minutos de canción. Girogio comienza hablando de su vida como músico, de su comienzo, de sus dificultades, de cómo vive y siente la música. La música del futuro. El techno que él mismo inventó. Y la canción que le dedican es un paseo entre el disco clásico, jazz fusión, sintetizadores, scratching, guitarras, funk, orquesta de cuerda y ciertas maneras que recuerdan al suspense que guardan las bandas sonoras. Un corte de reclinatorio.

Tras la búsqueda de identidad que supone Within (un brillante ejercicio de desesperación acompañado con un teclado) llega la primera gran colaboración. Los franceses se alían con Julian Casablancas, el cantante de The Strokes, para uno de los temas más pegadizos del álbum, Instant Crush. Perfectamente podría haber sido parido por Phoenix. Pero el viaje recuerdo que propone el dúo francés también tiene sus obstáculos, Lose Yourself to Dance es uno de ellos. Es una canción histriónica y pesada cuyos coros (aquellos a los que me refería en el primer párrafo) podrían quedar enterrados para siempre. Aún así me cuesta no mover la cabeza de arriba abajo cuando la escucho. Maldita sea.

Touch marca el centro del álbum. Esta colaboración con Paul Williams es una canción ambiciosa repleta de sonidos futuristas o espaciales y cuyo teclado sugiere una positividad y un buen rollo como de otra época. Canción llena de atmósferas que vale tanto para un cabaret, para escucharla en la intimidad o como banda sonora de ese típico viernes noche que nunca debería acabar.  Y qué decir de Get Lucky, sencilla, sí, efectiva, también. Imposible quitártela de la cabeza. Ojala que Liam Gallagher componga un par así para su nuevo disco.

Tras un par de canciones buenas pero sin mayor ambición que rellenar el álbum llegan los dos petardazos finales para cerrar este disco sobre música disco. Doin’ it Right funciona como un tiro. La colaboración con Panda Bear es una canción con buen ritmo, donde los coros en vocoder casi funcionan como un bajo. Y por último Contact, un grandilocuente ejercicio de sintetizadores que funciona gracias a esa batería que abastece de energía el punto final de un álbum que igual no pasa a la historia como el principio o fin de una era, pero que será complicado que abandone las listas de reproducción. Y eso es mucho decir en una época en la que hay más discos, y supuesta y nueva gran música, que público.

Pedro Moral
Periodista especializado en Cine, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue su carrera en diversos medios.