Devendra Banhart | Mala

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NONESUCH RECORDS

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Allá por 1983, a Woody Allen se le ocurrió fantasear con la idea del hombre camaleón en el falso documental llamado Zelig. Esta persona, que protagonizaba él mismo, tiene la capacidad de adaptarse a su entorno transformándose de los pies a la cabeza, hasta completar su conversión, tal como hace un camaleón en medio de la selva.  Pues bien, cada vez que escucho el nombre de Devendra Banhart, esta idea del “hombre camaleón” viene constantemente a mi cabeza ya que es el hombre de las mil caras y estilos. Es una persona polifacética, pues aparte de la música también se dedica a pintar con un toque bastante particular. Toque que ha conseguido extrapolar a todo su ser y artes.

Este chico de origen texano, criado a caballo entre Venezuela, Los Angeles, y San Francisco y actualmente instalado en Nueva York, ha bebido de culturas muy diferentes y ha sabido plasmarlas en su música. Es así, como el mes pasado su octavo trabajo vio la luz, tras cuatro años de silencio musical. Su último trabajo se llama Mala, que en serbio significa “Pequeña”. Pero esto no ha sido aleatorio, pues hace referencia a su musa, su actual prometida Ana Kras, quien ha inspirado y ha colaborado en este disco poniendo coros en algunas canciones.

Mala tiene 14 cortes, que como es habitual en Devendra Banhart, son cortes que en su mayoría se van alternando en inglés y en español, lengua que domina muy bien y con la que se siente muy cómodo. Además en alguna canción se atreve también con el alemán.

El corte con el que comienza este octavo largo es Golden Girls, una calmada y breve canción con duros acordes de guitarra que mantienen el ritmo y que contrastan con la dulce y delicada voz de Devendra. El ritmo de todo el disco va de más a más fluyendo en cada canción. Ejemplo de esto es Daniels que guarda esa misma tranquilidad y dulzura, pero esta vez los instrumentos de fondo van adquiriendo más protagonismo al igual que los coros de fondo, que dan cuerpo a la melodía.  En canciones como Never such a good things, salen a relucir esos ritmos tan característicos de su música, varios sonidos provenientes de los sintetizadores se unen para generar esa atmósfera tan folk de los 60´s que suaviza las duras letras de esta canción.  Mi Negrita y Your Fine Petting Duck, son dos canciones centrales, con mucho sarcasmo y picardía; y en esta última ha contado con la ayuda de su reciente prometida para hacer los coros.

En la segunda mitad del disco, escuchamos melodÍas más pulidAs en los que se prioriza lo instrumental como en canciones The Ballad of Keenan Milton, que se mezclan con sonidos de nuestra cotidianeidad como patrullas, pisadas, murmullos de la calle. Pero también destacan los toques jazz en Won´t you come over, el descansillo melódico de Mala o los matices más psicodélicos en Won´t you come home.  El disco termina con Taurobolium, una mezcla experimental de sintetizadores, chasquidos y sonidos orientales que dejan claro la ebullición creativa que ha sido el proceso de creación de este trabajo.

Este disco es a nuestros oídos, como un buen perfume en nuestra piel. Viaja por el aire hasta impregnarse en nuestros cuerpos sin que nos demos cuenta. Se puede escuchar en cualquier momento del día.

Veronica Chamorro
¿Biografía? Soy demasiado jóven para tener una de esas.. Redactora en Hablatumúsica. Estudiante de Comunicación Audiovisual.

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