Dinowalrus | Best Behaviour

OLD FLAME

 

[2012][7,8]

Ese sabor que se te queda tras pasar un día de verdadero calor, con la garganta seca como el Sáhara, y beberte un trago largo de cerveza helada es la sensación que se te queda tras la primera escucha de Best Behavior de Dinowalrus. Algo sencillo, fresco, entendible… Lleno de melodías vitales perfectas para un día de marzo en el que hacen más de 20 grados.

Los cuatro primeros cortes poseen una alegría arrolladora, en la línea del trabajo que sacaron recientemente The Big Pink: Riffs de sintetizador y muy rítmicos que preparan para la maraña narcótica en la que acaba Rico, uno de los temas más interesantes, trabajados y completos del disco.

Twenty-seven Club es como el comienzo de otra cosa totalmente diferente, de ese ambiente psicodélico tan alegre  y tan poco habitual. Dura menos de un minuto y es instrumental, pero es un corte que sirve de enlace para iluminar What Now, que pasa a ser más psicodélica que los primeros cortes y con sonoridades oscuras aunque con la misma celeridad alegre y revitalizadora.

En la misma línea que What Now, Radical Man desarrolla esta faceta del disco presentada tras un quinto corte instrumental, teniendo unas partes de punteos de guitarras perfectos como los de Les Savy Fav, que nos recuerdan que para hacer canciones con melodías que llamen a tararear no hace falta un sintetizador sino las ideas adecuadas. Burners reafirma esta sensación con un comienzo que recuerda a las bases de Animal Collective y la indefinición y el reverb de Deerhunter fieles a las melodías agudas en guitarra. Gran canción.

Después de escuchar el disco varias veces no hace falta ser un genio para saber que el plato fuerte lo han dejado para el final. Riding Eazy es una suerte de The Stone Roses actualizado: lento y reconocible la voz en las estrofas y arropadísima y épica en los estribillos. Un auténtico hit. No sé si es el ritmo funk o la infinidad de melodías que le dan el color, y la estructura que, a pesar de ser bastante clásica, hace lucir a todos y cada uno de los elementos de forma especial.

Será que por estas fechas se echaba en falta un buen trabajo de música fresca y reconfortante, sin complejos ni taras, será que en busca de algo que realmente sorprenda los músicos se están separando excesivamente del público y se está perdiendo el hilo de unión. ¿Por qué será que en esta huida de la música popular algunos músicos acaban haciendo lo que no quieren por miedo a las etiquetas elitistas?

Lo bueno que tiene vivir en una sociedad que está cada vez más formada, con una mayor cultura y apertura de miras (no olvidemos que hace 20 años era habitual que cualquiera de nuestros padres conociera varios analfabetos en el servicio militar) es que es más probable encontrar a un público que sepa apreciar algo de calidad sin atender a prejuicios. Genios como los de la generación del 27 (Lorca, Aleixandre, Alberti, Dámaso Alonso…) demostraron que en la aceptación del pasado de la poesía y en su asimilación se encontraba la clave para que el público compartiera sus creaciones. La figura del artista rompedor y que intenta innovar es más peligrosa de lo que parece. No todo vale.

por Fernando Naval

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Fernando Naval
Fernando Naval
Este ingeniero rockero formó parte de HABLATUMÚSICA de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue si carrera musical como guitarrista de varias formaciones.