Dr. Dog | B-Room

Es demasiado tarde para no volver a los viejos tiempos. La banda de Philadelphia está instalada en un bucle musical que funciona, que es cómodo, que se puede disfrutar mientras apoyas las botas en la mesa y te bebes una copa de Jameson. Pero esa posición que el Dr. Dog mantiene desde hace tiempo y de la que no se mueve puede causarle algunas úlceras por presión, y para quién no lo sepa huelen a podrido. Sólo es una idea exagerada que me viene a la mente, peligrosa y posible a la larga, porque realmente, aunque ‘B-Room’ sea bueno, no deja de ser lo mismo de siempre. Cuidado.

Scott McMicken y los suyos engendran discos con facilidad y tiene su mérito que la calidad sea la que es. Pero la poca originalidad de un R&B estático (aunque tenga algunos momentos de soberana brillantez, como en esa pista titulada ‘Cuckoo’) puede causar un desinterés latente a la hora de colocar este disco en tus listas de spotify. Porque si a uno le apetece escuchar al Dr. Dog va a recurrir a ‘Shame, Shame’ o ‘Fate’, sus trabajos más notables.

El folk y el rock que trabajan es, sin embargo, superior al que realizan el pseudo gran grupo folclórico del momento, los Mumford & Sons. Canciones como ‘Minding the Usher’ con melodías que excavan en el mejor blues experimental tienen cabida en este álbum que si no fuera por pistas como esa o ‘Phenomenon’ y su portentoso banjo –y sus traviesas cuerdas de violín- el disco sería muy difícil de escuchar. Afortunadamente no es así, los ávidos del gran género americano lo disfrutarán con avidez, el problema vendrá después, cuando tengan que recordarlo.

Pedro Moral
Periodista especializado en Cine, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue su carrera en diversos medios.