Fanfarlo | Rooms Filled With Light

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ATLANTIC

[2012][8]

La primera vez que puse el álbum en el reproductor se me cayeron los hombros. ¿Cómo cuento esto? ¿es realmente bueno o no pasa por el aro? Miedo a no saber qué se está escuchando. Centenas de discos después vuelve esa sensación. Inquietante. A veces con dos escuchas uno ya se hace a la idea de que un álbum es malo o bueno –casi siempre lo primero- y otras, las que menos, llega aquel que desconcierta y revuelve toda esa sencillez, dejando descolocada cualquier idea. Un placer que exige mayor compromiso, atención y a la vez cierto desasosiego por saber si la nota que vas a ponerle –en mi caso- va a ser la correcta. Ni escuchándolo 500 veces sería capaz de estar seguro. Pasó con Bon Iver. No pensé que con Fanfarlo fuera a suceder. Salvando las distancias –el cambio no es tan contundente- el nuevo largo de los de Londres supone un reto y rito para el oyente: Implicación absoluta para disfrutar de la obra.

Si Reservoir, su primer álbum, se caracterizaba porque cada canción entraba de lleno, instantáneas y fáciles de asimilar –unas cuantas de esas reproducciones bastaban para conocer su calidad- Rooms Filled With Light supone la vía contraria. El largo de 2009 era tan pegadizo, tan brillante en su sencillez que resultaba complicado escuchar otra cosa que no fueran esos coros con aromas barrocos. Uno acababa por detestarlo. Al ostracismo de los discos explotados. Este LP es en el que los de Londres han dejado de ser hijo para convertirse en padre de un sonido que poco a poco va adquiriendo propiedad y dejando en evidencia las etiquetas. Malditas todas.

Si en 2009 sonaban a Arcade Fire –como todo grupo con algún elemento más que guitarra, bajo y batería en aquel año- esta vez resulta menos evidente mostrar elementos a los que se apeguen. En Rooms Filled With Light recuerdan en diversos momentos a los Talking Heads que eliminaron su punk en Naked. En ciertas fases, la voz de Simon Balthazar se asemeja a los bipolares registros guturales de David Byrne. Lens Life es una de las mejores pruebas del afán por traer a la actualidad las piezas de los de Nueva York.

Como aperitivo del disco apareció Shiny Things, que venía como un cambio demasiado agresivo en la banda. Como todo single de adelanto, daba una idea global del disco errónea. La canción, lejos de faltarle calidad, hacía ver una pérdida de energía y elementos clásicos que rodeaban lo que conocíamos de la banda. Batería agresiva y teclados próximos a la new wave. El corte acerca constantemente al recuerdo las brillantes composiciones de British Sea Power, la banda de Brighton que resiste al éxito para disfrute de aquellos que desean su retirada para convertirles en culto. Esa aura no se borra con el inicio del disco ya que viene cargado de dramatismo con la violencia del violín de Replicate, un ejemplo de lo que es todo el largo, una canción que mejora y mejora según pasa por los oídos. Ahí llega Deconstruction, –brillantes teclados- una pieza lejos de las tortillas en copa de Adriá y la más cercana a Reservoir del nuevo largo. Demostración de aquello para lo que algunas bandas de grandes composiciones con multitud de instrumentos demuestran: más es más.

Fanfarlo hacen de este disco uno grande con canciones como Tanguska, llena de pequeñas cosas a descubrir que la hacen extraordinaria, como aquella chica que es algo más que fachada como imagino que será Cathy Lucas, alma de la banda. El ritmo se deja manejar por trompeta y saxo, a la que bailan las delicias vocales de Balthazar y la propia Lucas. Tras la extraordinaria balada acecha una nana instrumental a modo de botón para demostrar que saben manejar perfectamente sus armas antes de abordar Tightrope, otro de los grandes cortes del disco, más contundente que las anteriores, con un genial estribillo y con ese aspecto que, esta vez sí, aprecia influencia de Arcade Fire. Podría escribirles un par de párrafos más del resto de canciones – gloriosas Dig o A Blood– pero, una vez más, lo mejor es dejarse llevar por las escuchas de este disco precioso hecho para una época jodidamente fea.

por J. Castellanos

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J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.

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