Föllakzoid | II

Cada vez que escucho ‘Planet Caravan’ de Black Sabbath imagino como la gravedad se diluye en el aire y nada me ancla al suelo, dejándome flotar por el espacio a través de las sugerentes letras que Ozzy con dulzura susurraba. El aire queda relegado a una antigua atadura, ya innecesaria. Veo cada vez el mismo paisaje cósmico y, ahora, esto queda empequeñecido a un viaje en metro comparado con el hipnotismo astral de ‘II’ (2013), el segundo álbum de los chilenos Föllakzoid.

Rescatan el legado del “Krauftrock” (término del que muchos artistas se desligarían) o cosmic rock y lo potencian, pulen todo lo terrenal y lo único que permanece en pie son los pilares de una obra atrayente, con una sonoridad poderosa incluso con los problemas que acarrea en la producción y una densidad que, aunque pueda cansar, no podrás librarte de verte imbuido en su embrujo.

En cinco temas logran incidir en cada uno de los cimientos que conforman este rock espacial: experimentación, sintetizadores en líneas constantes e hipnóticas, bases en repetición infinita y voces sucumbidas ante los ecos que rodean su alegórico universo. Desde ‘9’ hasta ‘Trees’ la constancia de sus líneas persiguen los clásicos fines del género matriz, desobedeciendo las normas de estructuración musical en melodías inamovibles durante temas enteros -inclusive entre varios-. La recta final comienza en ‘99’, donde se agradece el cambio de ritmo y armonías, guitarras más obvias y menos similares a los sintetizadores ambientales con los que se entrelazan y forman el ambiente que recorre la primera mitad del trabajo.

Cierra el álbum ‘Pulsar’, quince minutos de ritmo pedregoso, sucio, una mirada al abismo que resulta espectacular en un principio, para terminar resultando demasiado, en todos los sentidos, ya sea duración, repetición y psicodelia. Con ello no es malo, firman la salida con los mismos principios que al comienzo, lo único es que de explotar tanto el mismo recurso termina por agotarse.

José Roa
Músico y periodista, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2010 a 2014, llegando a ser editor jefe y alcanzando especial repercusión con su columna 'La Guillotina', editada en 2013 y 2014.