Foxygen | We are the 21th Century Ambassadors of Peace & Magic

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  • 8.6

Scott McKenzie murió en la segunda mitad del año pasado. Falleció con un éxito, que, según los ojos que lo miren, es tan malo como hacerlo sin haber conseguido otra cosa que fracasos. Un único éxito puede hacer que tu nombre perdure, esa extraña fijación por sobrevivir a la propia muerte. También puede nublar todo tu trabajo, las ganas de construir una gran obra comprimidas en una unidad. Como si lo demás no valiera.

En el capítulo anterior contamos lo que Jonathan Rado y Sam France fueron capaces de hacer con los suburbios, el instituto, San Francisco, amigos con mente mediocre, mil sonidos, influencias en forma de piezas de rompecabezas que no encajan. El resultado fue Foxygen y su Take the Kids Off Broadway. Nos quedamos cuando habían decidido dar el salto al largo guiados por la producción Richard Swift, al que imagino con ese punto de locura de los grandes productores pero sin venirse a menos ni creerse estrella. El salto llegó. We are the 21th Century Ambassadors of Peace & Magic es el resultado de ese proceso y cuenta con nueve canciones distintas a todo lo anteriormente escuchado y San Francisco, cuarto corte del debut, puede que sea el nuevo himno a la ciudad en la que todos queremos vivir. Sin flores en la cabeza, romanticismo, sentimientos infantiles ni relaciones idílicas. Esto es el siglo XXI.

El primer gran cambio es que Rado ha dejado a un lado los juegos vocales, el cambio de tono que le hacía parecer Harvey Dent raspando un micrófono ha sido borrado. Uno de los elementos que hacían distinta la propuesta de Foxygen se ha quedado en el cajón, arriesgando y obteniendo grandes resultados. Ya no hay bipolaridad, ahora tenemos a un Jonathan Rado que mueve sus frases como si Beck y Jarvis Cocker hubieran montado una escuela de canto en las colinas de L.A.

Siguen, en cambio, apostando por los elementos clásicos que mantenían la estructura de las canciones en el anterior trabajo. In the Darkness abre el disco bajo unos teclados martilleantes y presenta a la perfección las ideas que se desarrollarán a lo largo del álbum. No Destruction recupera ese espíritu de los Stones cuando Brian Jones no flotaba sobre la piscina. Foxygen ha ido afilando su caracter, puliéndolo hasta estar preparados para afrontar un disco. Take the Kids Off Broadway no fue más que el siguiente grado de evolución a Ghettoplastikk! y Kill Art. Lo más parecido que queda del espíritu de sus primeros trabajos es On Blue Mountain, que va deformándose bajo distintas marchas y coros que aparecen como un mal viaje. Aquí los referentes parecen otros. Claras influencias del barroquismo de Gandalf, del Donovan más experimental e interesante y de un Marc Bolan en su vertiente más pop. Cada una de las nueve piezas compone una parte del nuevo puzle de Foxygen, un primer paso perfecto para conseguir perdurar más allá del éxito.

J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.

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