Frank Ocean | Channel Orange

New Orleans. Era imposible que el único rapero capaz de convencer a los no creyentes hubiera nacido en otro lugar. Se llama Frank Ocean y tiene 24 años. Ha lanzado su primer largo respaldado por tipos como Jay-Z o Kanye West. Se titula Channel Orange y en él hay un lamento constante, profundo y conmovedor en el que se mezclan el R&B, el soul, el funky, la electrónica y el hip-hop. Clasificar al señor Ocean es atentar contra la riqueza musical que desprende el mestizaje de tanto género sagrado, es matar la nostalgia contenida de cada melodía o ignorar el complejo sentimentalismo de sus letras.

A principios del año pasado, Frank Ocean lanzó un mixtape con canciones propias. Hasta entonces había estado componiendo para otros –John Legend o Justin Bieber entre ellos-, de esa época el mismo ha dicho “podría haber seguido disfrutando de ese flujo de ingresos y del anonimato, pero no dejé la escuela ni me alejé de mi familia para eso”. Asimilando una nueva forma de estrategia usada por el colectivo Odd Future,  Ocean dio la posibilidad de descargar gratis en su tumblr el mixtape. Nostalgia, Ultra (así lo tituló) fue un éxito. Tras él llegaron las colaboraciones de los ya nombrados Jay-Z y Kanye West.

Change Orange viene envuelto por Def Jam. El primer largo de este joven iluminado será señalado por los amantes del hip-hop como una proeza musical, un clásico instantáneo y afirmaciones igual de ostentosas. Yo, que soy algo más cauto y menos forofo, no creo que estemos ante algo revolucionario pero es imposible ignorar la precisión artística con la que están compuestos algunos cortes, el encantamiento de la voz de Ocean o los impolutos arreglos del álbum. El estadounidense casi es capaz de hacerme amar un género en el que suelo sentirme como un extraño.

Todo empezó cuando escuchaba Sweet Life. Un corte bestial que destila un funk sosegado pero imparable. El punteo, el teclado y el coro se introducen en cada milímetro de tu sistema nervioso culminando con un final sencillamente maravilloso, un fascinante vuelo hacia los 70’s. Entregado totalmente a Ocean sólo tuve que dejarme llevar. Y una parada obligatoria era New Orleans. Thinkin Bout you es una desgarradora muestra de amor a su ciudad natal, donde creció junto al Jazz, donde caminaba entre las paredes que vieron los orígenes de ese lamento que los negros llamaron blues. En 2005 el maldito huracán destruyó su estudio y Ocean se mudó a los Angeles. Sólo quería estar 6 semanas, pero su efervescente carrera le obligó a quedarse. Las lágrimas de los violines y los tímidos sintetizadores acompañan versos amargos que podrían dirigirse a cualquier mujer, en el caso de Ocean también a cualquier hombre, pero que aquí son lanzados directamente hacia Louisiana.

Y entonces casi al final, gracias a la guitarra de John Mayer, Ocean me terminó de convencer. Ese corte instrumental llamado White, donde las cuerdas de Mayer cobran vida, me llenó la cabeza de un prodigioso y renovado R&B.

Pero Frank Ocean también tiene carencias, una de ellas es la falta de locura o excentricidad necesaria para remover vísceras. La ausencia de ese empujoncito se nota en temas demasiado masticados como Sierra Leone o Crack Rock.

La otra es su (en ocasiones) aterciopelada sensibilidad para escribir. Pyramids, por ejemplo, es una pieza fundida con el mejor electro-pop pero me resulta imposible tragarme la historia de esa Cleopatra que se convierte por las noches en stripper. Y como ésta hay alguna más en un álbum que puede que se haga largo, pero que nunca deja de ser una pieza clave tanto para los que creen, como para los que no creen en un género al que Ocean ha sabido darle la vuelta con talento.

Carlos Naval
Carlos Naval
Periodista. Formó parte de la redacción de HABLATUMÚSICA de 2010 a 2013. Actualmente continúa su carrera en diversas compañías del sector de la Comunicación.