Jack White | Blunderbuss

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Critica Blunderbuss de Jack White | HTM

Jack White se sienta en una banqueta desvencijada de un piano y se reclina hacia delante para explicar a un niño cómo se entiende la música. A continuación, le pone en la mano la mítica guitarra roja de plástico que se inmortalizó tras formar parte de la imagen de los grandísimos The White Stripes, y entonces, para sorpresa del cámara, el propio niño y todos los que hemos visto el documental It Might Get Loud, Jack le dice claramente al chico: “Déjala en el suelo y písala”. Y así, de una forma simbólica y clara explica Jack White que tienes que domar a la música para poder contar tu mensaje a través de ella.

Nadie puede reírse de este músico polifacético que ha impuesto sus composiciones con diferentes grupos a golpe de trabajo y aptitudes. Este caballero pálido impone respeto con su presencia y su recorrido. Pasó de la sencillez en su máxima expresión en el dúo The White Stripes como forma de entender la música a la banda de blues y hard rock Raconteurs (con discos más apreciados por los músicos que por el público general) dejando su sello en el hard rock un poco más extremo de The Death Weather. Se ha reinventado varias veces con la sonoridad dura y el blues como hilo conductor. No tiene por qué dar explicaciones a nadie y así lo entiende él.

Abandona en Blunderbuss uno de los grandes hilos conductores de su carrera musical: La aspereza de su sonido. Jack White da ahora otro giro en su carrera que se separa de su aspecto más rockero y guitarrístico para mostrar su faceta de cantante, rodeado de coros y acompañamientos instrumentales. Mantiene lo que ha sido su estilo clásico en forma de un soul atractivo e inspirado, lejos de otras corrientes actuales, siguiendo su propio camino adaptado a sus actuales intereses como compositor.

Cortes como Love Interruption o Blunderbuss confirman que continúa teniendo el toque que le convirtió en el compositor de Seven Nation Army, pero en otro estilo. No hay que esperar mucho para volver a escuchar uno de los riffs de guitarra rota como esos que le han encumbrado: Sixteen Saltines recuerda que Jack White no ha abandonado sus anteriores pasos del todo, como el corte I’m Shaking, que a pesar de ser bastante más descafeinado y flojo que a lo que nos tenía acostumbrados, habría que ver cómo lo interpreta en directo.

No podemos hablar de un músico que ha abandonado su estilo ni que haya traicionado a sus ideas, estamos ante uno que explora una de las partes que menos había tratado en toda su trayectoria, muy cercano al género de cantautor, como ya han hecho muchos otros autores, recientemente Lockett Pundt después de Deerhunter en su proyecto en solitario Lotus Plaza.

Jack White se aisló del mundo de la música para componer su debut para no verse influenciado, consiguiéndolo indiscutiblemente, ha querido redefinirse, y así lo ha hecho. Pero que no le quepa duda a nadie de que el sonido duro y estruendoso no ha muerto para el de Nashville, permanece simplemente a la espera de atacar de nuevo.