John Frusciante | PBX Funicular Intaglio Zone

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  • RECORD COLLECTION
  • 3,8

Desde que John Frusciante, uno de los referentes de la guitarra de los noventa en adelante anunciara que iba a abandonar su banda, Red Hot Chili Peppers, se ha ido gestando el que ocupa el decimoprimer puesto en su discografía, PBX Funicular Intaglio Zone (2012), un título más extenso de lo que ofrece. En paulatinas oleadas, el guitarrista ha ido sacando pequeños adelantos en forma de EP´s, singles y otros formatos y modelos desde 2010, dejando intuir la línea por la que discurriría este trabajo; una línea que resulta borrosa debido a un tratamiento demasiado embarullado y poco claro en la unión de los distintos fragmentos y el objetivo singular de cada corte, así como del álbum como pieza global.

Es conocida su amistad con otro gran artista como es Omar Rodríguez López, guitarra y hemisferio derecho y parte del izquierdo de The Mars Volta, con el que ha colaborado en numerosas ocasiones. Aquí se puede apreciar la fortísima influencia del trabajo del puertorriqueño y el último álbum de su banda, en el que, en su eclecticismo, optan por una vuelta de tuerca hacia la electrónica y la mayor simpleza técnica, aunque sin reducirla demasiado. En este trabajo sucede lo mismo, el estilo, propósito, ambientación fluyen en una dirección similar, pero la idea no termina de cuajar en el proyecto del neoyorquino.

Él mismo definía su estilo como synth pop progresivo y no se equivoca, porque aunque la miscelánea de géneros que convergen aquí es de lo más variada, la columna vertebral de su carrera en solitario se ve muy correctamente denominada por esta etiqueta. Realmente personal, en un disco en el que casi la absoluta mayoría del trabajo ha sido realizado por él mismo, la entrada no es todo lo deseable que cabría esperar. Hasta bien entrada la duración del disco, alrededor de Ratiug o más adelante Uprane con un interesante pasaje próximo al arabic jazz donde reluce la aparición de los violines, no levanta cabeza, especialmente en Bike, en una continua enajenación melódica que no desiste en su ruptura de los patrones musicales. Desde Intro/Sabam hasta el duplo de cierre con Sam y Sum, a excepción de un par de cortes que se desenvuelven de mejor manera, el disco desvaría entre el electro pop de tinte retro, las confusas cábalas resultantes de un alejamiento de las normas comunes y la experimentación cuyo fin se encuentra en sí mismo y su propio regocijo, no en el bienestar de la composición.

Siendo una influencia de su nivel en el mundo de la guitarra, no parece querer demostrar esa tendencia del mismo modo, obviando el personal sonido que le situó como una figura de renombre en su etapa con los Chili Peppers. A pesar de existir retazos del instrumento durante todo el álbum, no destacan como protagonistas salvo en algún momento puntual o en temas como Guitar, que aun así no destacan por su brillantez. En cierto modo nos encontramos con un trabajo puramente de producción, desarrollando la creatividad más en esta fase que en la de composición de los temas, más post que preproducción. Dada su naturaleza electrónica, con sintetizadores, samplers y efectos moduladores, la producción del álbum tiene un punto de frialdad en momentos como Mistakes que se contrarresta con la experimentación que lo lacra, sirviendo de espejo a la reflexión emocional del artista más acertadamente que a la calidad musical en sí misma, aunque es en este mismo tema donde se conjuntan de la manera más redonda ambos factores: emoción y ejecución.

Como un todo resulta complicado descifrar el significado y objetivos del álbum. Emocionalmente es difícil establecer una relación, esbozar cierta empatía o sentirse identificado en este enredo sonoro. No hay realmente detalles únicos, casi todos sus métodos han sido ya utilizados anteriormente y en su búsqueda por la singularidad ha caído en una despersonalización abismal, con ejemplos como Mistakes o Hear Say en los que suenan a plantillas base para el uso común de cualquier artista, una especie de déjà vu musical que solo recuerda a John Frusciante en su incesante exploración artística, aunque esta vez no haya funcionado como debería.

José Roa
Músico y periodista, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2010 a 2014, llegando a ser editor jefe y alcanzando especial repercusión con su columna 'La Guillotina', editada en 2013 y 2014.

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