Keane | Strangeland

Tras publicar (y triunfar con) el EP Night Train (Island Records, 2010), Keane vuelve a decantarse por el disco de larga duración y lanza Strangeland, editado nuevamente por Island Records y con el flamante fichaje al bajo de Jesse Quin. Con la presencia de Quin, la formación inglesa se consolida como cuarteto en un proyecto más pop que rock, a diferencia de su último LP, Perfect Symmetry (Island Records, 2008), elogiado unánimemente por la crítica y considerado mejor álbum de 2008 por la prestigiosa revista Q. Y es que hablar de Keane siempre son palabras mayores, teniendo en cuenta que su debut Hopes & Fears (Island Records, 2004) les acercó (comercialmente) a leyendas como The Beatles u Oasis.

Puestos en contexto, iremos al grano: Strangeland nos ha defraudado. En mayor parte por el cambio de rumbo que padece la música de la banda inglesa respecto a Perfect Symmetry y Night Train. Nos encantó el ritmo y la atrevida firmeza electrónica que ambos poseen, aunque sin perder esa etiqueta de “pop rock clásico” que les ha hecho famosos en todo el planeta. En el trabajo que nos ocupa, Keane pretende regresar a la música de sus primeros hits, aunque dejando por el camino la frescura y la espontaneidad de antaño. Strangeland tiene pinceladas de color, aunque globalmente nos ha parecido un producto bastante desaborido.

Cabe destacar el arranque del disco. Sutil y acertado, con tres buenos temas como You Are Young, Silenced By The Night (primer single del álbum) y Disconnected. Los tres, con protagonismo total y absoluto de los teclados, nos evocan a esos cuatro chicos que cautivaron a la multitud con su ópera prima. No obstante, las expectativas de tal prometedor inicio no se cumplen y la calidad del disco se desinfla ostensiblemente, a pesar del empuje de cortes como Sovereign Light Café y On The Road.

Piezas como Watch How You Go, The Starting Line o Neon River resultan amenas al oído, aunque nos han dejado un tanto fríos, ya que las exigencias para una formación que ha creado joyas como Somewhere Only We Know o Spiralling siempre serán mayores. Sin embargo, en el tramo final de Strangeland sale a relucir la clase del cuarteto británico en melodías como Day Will Come, energética, o la propia Strangeland, dulce y melancólica.

Por su trayectoria, por su incesante renovación musical y por lo que me han llegado a gustar, siempre les daré una oportunidad a Keane. Si bien con este nuevo trabajo nos han logrado que su nombre se alabe ni de lejos al nivel de Hopes & Fears, no por ello debemos crucificar a uno de los máximos exponentes del pop británico. La presión de cara a su siguiente álbum será mayor, aunque estoy convencido que Tim y compañía van a poder convivir con ello.

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Sam Gutierrez
Barcelona, París i ara Londres. Periodista. Escric a @hablatumusica. Good taste in people, music and cinema. Basketball player, Euston Power (London Premier).