Kings of Leon | Mechanical Bull

Noto cómo crece la expectación y la ilusión, la manera en la que bulle por dentro al escuchar a los de Tennessee rebuscar entre sus raíces con esmero. Al rato decaerá la búsqueda, se acostumbrarán a la comodidad de su estatus o simplemente decidirán no agotar la fuente original; yo no compartiré tanto esa idea, pero ese destello ya ha hecho renacer la esperanza. ‘Mechanical Bull’ (RCA, 2013) suena a greatest hits, o como debería sonar uno, recoge cada una de sus etapas y las unifica, aunque me debato con que los greatest hits nunca han sido de mi especial agrado.

La nostalgia de su rock n’ roll y sus melenas no solo hace estragos entre sus fans, ellos ya han dado muestras de cansancio de sus últimos esfuerzos discográficos, ‘Only by the Night’ (RCA, 2008) y ‘Come Around Sundown’ (RCA, 2010), y la memoria de sus primeros años les persigue. Quizás hay que pararse a pensar que su estructura, la columna vertebral de sus composiciones es la misma, recurren a los mismos giros, riffs y melodías de su ‘Youth & Yong Manhood’ (RCA, 2003), con un enfoque u otro, la base es la misma. En su último trabajo salta más a la vista que nunca al unificar cada uno de estos extremos, la fuerza que prometían en ‘Because of the Times’ (RCA, 2007) y no pudieron ofrecer en el power rock de sus dos sucesores.

Si algo han aprendido de sus últimos trabajos es a confeccionar singles perfectos para radio, ocupantes de tu memoria durante días, y así lo demuestran con ‘Supersoaker’. Una mezcla resultona entre ambos extremos que convencerá a ambos bandos. Pero entonces empieza lo bueno con ‘Rock City’, rebosante de la esencia sureña en su más puro estado y, a continuación, el tema más punzante, eléctrico y fascinante. El galopante ritmo de ‘Don’t Matter’ no revoluciona la idea del rock de carretera, pero representa la vena más visceral, dura y oscura de la banda, un grito de desesperación sobre sus último derroteros musicales, para el buen entendedor.

A partir de aquí relajan el ritmo, retoman los pseudohimnos de estadio con ‘Beautiful War’ o ‘Wait For Me’ en un trabajo funcional porque conseguirán gastar el gas de todos los mecheros, pero el que los encienda no notará la diferencia entre éstas y ‘Use Somebody’, por poner un ejemplo de tantas. Lo mismo sucederá con ‘Temple’, más animado y donde la voz de Dave Grohl pegaría incluso más que la de Caleb Followill en un estilo alternativo, con giros que lo diferencian en su vivaz ritmo y, vamos, a nadie le amarga un dulce.

El groove de ‘Family Tree’ nos devuelve a la facilidad y la capacidad que el cuarteto posee cuando de verdad se dedica al rock, sin pretensiones altisonantes. Tristemente, todos los quejidos, dramas e inconvenientes que la banda ha tenido con sus más aclamados álbumes y el estilo que adoptaron, identificado en varios de estos temas, caen en saco roto cuando vuelven a las mismas andadas con ‘Comeback Story’, ‘Tonight’ en sus medios tiempos melodramáticos o ‘Coming Back Again’, que en su raudo tempo esconde un misterio, pero demasiado oculto como para obviar el retorno al estilo del que tanto han renegado; de todos modos, es tu música, no haberla hecho.

Cierran la versión estándar con ‘On the Chin’ en una balada country propia de su tierra natal, a la que añaden la magnificencia formal que les ha ganado el puesto. Que estos temas abusen en ciertas ocasiones de las bondades de su más accesible estilo no debería ser algo nefasto, al fin y al cabo los temas encierran una personalidad individual; una estructura efectiva y habitual, pero con detalles que reseñan el talento del que pueden disfrutar; y, sobre todo, desde la primera nota sabes que estás escuchando a Kings of Leon. Entonces, ¿cuál es mi problema con este álbum? Que me está enmarañando la cabeza. Arranca con fuerza, abanderando una escisión necesaria y que resulta de lo más gratificante, para luego volver a caer en la misma trampa. Hay canciones que no puedo dejar de escuchar y otras que no puedo esperar a que acaben, pero al escucharlas logro encontrar la calidad que poseen y vuelvo a la casilla de salida. Se entiende la necesidad de cambio que sienten, lo único que hace falta es un poco más de coraje y no dejar el esfuerzo a medias.

José Roa
Músico y periodista, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2010 a 2014, llegando a ser editor jefe y alcanzando especial repercusión con su columna 'La Guillotina', editada en 2013 y 2014.