Leonard Cohen | Old Ideas

Critica Old Ideas de Leonard Cohen | HTM

COLUMBIA

[2012] [-]

Leonard Cohen. Cuando mi hermano y jefe Carlos Naval me comunicó que iba a ser yo el que criticara el último trabajo del que durante mi niñez fue el tío Leonard, supuse que ninguno de mis compañeros querría estar en mi lugar. Tampoco me habría gustado estar en el de mi amigo y compañero Luis Fernández en el momento en el que recayó sobre él la crítica de Bad as Me, del grandísimo Tom Waits.

¿Es posible dejar los sentimentalismos a un lado? Enfrentarte a una figura tan enorme con la intención de criticarla y analizarla cuando ha puesto banda sonora a tu vida durante tantos años, te ha hecho llorar y te ha dado el calor de esa voz profunda y melancólica, se me antoja soberbio y prepotente. De todas formas nunca he sido una persona que defienda el poder de la autoridad del músico frente a la calidad individual de cada una de sus obras. Aun así, mi pretensión es arrojar la idea más objetiva que sea capaz.

Una imagen clara se proyecta en cada una de las canciones, en cada frase: La belleza del héroe derrotado y crepuscular. No una derrota como fracaso, sino como decadencia y preludio del final de una carrera que ha ido de la mano de una vida. De carrera y vida que están pronunciando sus palabras ya de renuncia al éxito mundial y a la pose, que muestran a un artista e individuo real y sincero. El respeto no es lo único que mueve a escuchar el trabajo Old Ideas, también esta imagen reformada, no del joven melancólico de Suzane, del anciano veterano de Amen o Going Home.

En la línea de otras figuras de su época como Bob Dylan, Tom Waits o Lou Reed, Leonard Cohen intenta recuperar sus raíces con la visión objetiva que da el paso del tiempo. Mismos elementos (guitarras, coros femeninos con influencia soul, vientos madera y metales, organillos y baterías que parecen un rumor) para abordar un mismo mensaje con perspectiva diferente.

Si tuviéramos que destacar algún corte en especial los más inspirados son los tres que abren el disco: Going Home, Amen, en el que se puede apreciar su querencia por el hold back, con ese encabalgamiento en el ritmo que provoca la sensación de estar yendo más despacio, y Show me the Place, una especie de nana como las que ha presentado The Gift en La Primavera, lenta y susurrante. Además, no se quedan atrás Crazy to Love You, la canción en la que el canadiense muestra la voz más clara del disco y probablemente la más parecida a sus grandes éxitos clásicos, y Banjo, una canción de influencia del folk sureño con unos vientos madera y metal que dan color a la parte instrumental.

El propio título del trabajo lo dice claro, el artista desgrana canción a canción una muestra de ideas que surgieron hace años con la nostalgia de alguien que mira hacia el pasado con ojos diferentes. En la actualidad hay una sensación muy grande de falta de respeto a los artistas consagrados y que llevan una vida entregada a la música, la gente comentando durante el FIB 2008 que por qué habían pagado la entrada para ver a un viejo en lugar de a Franz Ferdinand, Oasis o cualquier otro artista actual…

Hay personas que no saben apreciar la belleza de lo que perdura, de lo auténtico, que sólo quiere devorar y consumir artistas a la velocidad que les permita el tiempo y tirarlos a la basura cuando pasen de moda. Si nos paramos a contemplar una vida que en sí misma es ya una obra de arte podremos saborear otra forma de disfrutar la música y plantarnos ante el tren de consumo. A mí que me ha acompañado desde hace tiempo me ha entregado una pieza más de una vida y una obra intachables y que perdurarán. Gracias tío Leonard.

por Fernando Naval

Fernando Naval
Fernando Naval
Este ingeniero rockero formó parte de HABLATUMÚSICA de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue si carrera musical como guitarrista de varias formaciones.