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“En el cine, lo más complicado de conseguir es la naturalidad, por eso que en French Connection se produzcan las persecuciones más verosímiles que se pueden ver en la gran pantalla, no es casualidad”. Ese es uno de los recuerdos que conservo de una de las lecciones del séptimo arte que recibí de Javier Ocaña, crítico de cine de El País. Con el tiempo, no puedo sino darle la razón. ¿Qué hay que hacer para que un producto artístico conserve la frescura de un producto espontáneo y no manido?

Seguramente este es el gran secreto que se llevará a la tumba MGMT, un grupo que siempre parece estar a punto de escaparse entre los dedos, inocente como un pollito recién nacido que no puede aguantar la cabeza sobre sus hombros. Y, como ejemplo de ejemplos, qué mejor que su nuevo disco homónimo, que rezuma el encanto de un debutante. ¿Quién habría conseguido sino ellos trabajar durante más de un año en el estudio y que las canciones parezcan fruto del inconsciente? Si lo que sale de las manos de Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser no es puro arte, entonces deben estar locos de remate.

Los seguidores de MGMT se van a encontrar con los MGMT de verdad, los que contrató Columbia cuando aún no les crecía pelo en las patillas. Desembarazados de la banda que grabó con ellos ‘Congratulations’, pudieron encerrarse en Tarbox Road Studios con su co-productor y psiquiatra musical Dave Fridmann y componer a su gusto. Como aquella noche mágica en la que Animal Collective creó su propio sonido, MGMT han recuperado la calma para abandonar los ritmos de banda, los cambios de melodías pretenciosos, los instrumentos. Sólo hay dos cosas en este disco: melodías cojonudas y un colchón infinito en el que esparcirlas. Eso también implica riesgos.

Y es que el arte de dar a luz buenas melodías es lo que une a los verdaderos músicos, sean del género que sean. Por eso cuando se desprenden de todas sus prendas y se muestran al mundo como son, todavía parecen mejores. Este espíritu lo represente mejor que ninguna ‘Your Life is a Lie’, con una línea melódica muy pegadiza y repetitiva, pero siempre desde una perspectiva diferente. Un hit directo a aniquilar el pop actual desde dentro, con una sonoridad que esperemos que perdure en el tiempo y en la mente de todo el mundo. Como no podía ser de otra manera, en el disco se encuentra detrás de la única versión, ‘Introspection’ de Faine Jade, un grupo que la compuso en la época del ácido y que recuperan y readaptan a la perfección, como si hubieran creado una segunda época dorada de la música norteamericana.

‘Alien Days’ también es una balada muy diferente a las que compusieron en ‘Congratulations’ u ‘Oracular Spectacular’, sencilla y directa, como debería ser la música si es sincera, por mucha psicodelia que tenga. ‘Cool Song No.2’ y ‘Mystery Disease’ recuerdan más a sus primeras demos, como ‘Climbing to New Lows’. Y de repente, despegaron los pies del suelo, para grabar ‘A Good Sadness’, ‘Astro-Mancy’ y ‘I Love You Too, Death’, un intervalo demasiado largo como para obviarlo, con una introspección exacerbada e injustificada. No obstante, vuelven a su deliciosa melancolía burlona antes de acabar, con la brillante ‘Plenty Of Girls In the Sea’, donde la épica pop se hace más evidente. ‘An Orphan of Fortune’ pone el broche dorado a la despedida, con una mano en el corazón y siempre con la sensación de que hay un aterrador misterio oculto que acecha con destruir nuestro mundo.

Carlos Naval
Carlos Naval
Periodista. Formó parte de la redacción de HABLATUMÚSICA de 2010 a 2013. Actualmente continúa su carrera en diversas compañías del sector de la Comunicación.