New Order | Lost Sirens

Es inevitable sentir cierto grado de atracción romántica hacia el último trabajo de una banda de la importancia y la trascendencia de New Order -iba a decir mítica, pero eso hubiera sido decir demasiado-. Y Waiting for the Sirens’Call fue ese álbum, el Let It Be de los tres ex de Joy Division. Corría el año 2005, poco después Peter Hook dejaba el grupo y comenzaban las peleas. Que si vosotros no sois más New Order de lo que puedo serlo yo, que si te demando, que si el grupo ya es historia… En cualquier caso el sonido de ese último álbum no se resintió de la tormenta lacrimógena que se avecinaba sobre la formación de Manchester. Es más comercial debido a las manazas de los mil y un productores que se involucraron en el disco pero canciones como Hey Now What You Doing con un Hook esplendido o Krafty –el sintetizador como adorno perfecto-  son un colofón maravilloso para una carrera llena de éxitos, transformaciones y un hándicap monumental: no extrañar demasiado a Ian Curtis.

Y lo consiguieron a base de valientes giros musicales,  adoptando los sintetizadores y samplers como armas insustituibles sin abandonar el rock o la energía post-punk con la que nacieron allá en el 76’. Han tocado la electrónica más bailable y la más introspectiva. Se han hermanado con los Pet Shop Boys tras coquetear con un techno ligero. Esta magnífica trayectoria podría haber terminado con un digno último suspiro, pero no. Con la cuestionable justificación de sacar los temas descartados de Waiting For The Siren’s Call llega Lost Sirens, una especie de plato combinado con las sobras de un trabajo que casi cumple una década. Estas ocho canciones han descansado en la oficina de la discográfica durante siete años y podían haberse quedado ahí. Solo proporcionaran alivio a aquellos a los que les escueza la nostalgia, pero musicalmente es un álbum tan liviano que pasará desapercibido, y eso no es lo que se merece New Order.

I’ll Stay With You es un espejismo brillante. El bajo de Hook llena de energía un pop blandito con reminiscencias a la tradición más bailable y menos electrónica del grupo. Californian Grass se hace pesada en ciertos momentos de sus más de cinco minutos pero al menos hay en ella coros y gitarreos que recuerdan a aquellos días en los que la firma Summer, Hook y Morris era un seguro de éxito. Hellbent, por ejemplo, es un corte que ya se pudo escuchar en el recopilatorio Total donde los mayores éxitos de Joy Division y New Order hicieron babear a la legión de fans. Y es Hellbent una de las mejores canciones (sin ser ninguna maravilla) del disco, que además evoca a los primeros tiempos, donde la electrónica empezaba a anidar en un post-punk huidizo.

Shake It Up con esos sintetizadores evocadores y esa melodía fiestera huele a la fase electrónica de guitarra escueta que marcó varios años de la banda e irremediablemente se siente trasnochada. Porque aunque no se quiera valorar el hecho de que este álbum debería de haber llegado a nosotros mucho antes es inevitable sentirlo como un producto anticuado que además está plagado de canciones sin importancia como Sugarcane, la ya citada Californian Grass, I’ve Got A Fellin

Pero son New Order y algunos de sus desechos merecen la pena, como Recoil, un bonito trabajo con el bajo de Hook y los teclados de Gillian Gilbert como protagonistas o I’ve Got A Feeling cuya parte instrumental se clava en la cabeza.

  • Y a ti, ¿qué te parece el disco de New Order? Escúchalo al completo aquí.
Carlos Naval
Carlos Naval
Periodista. Formó parte de la redacción de HABLATUMÚSICA de 2010 a 2013. Actualmente continúa su carrera en diversas compañías del sector de la Comunicación.