Observer Drift | Corridors

A principios de este año salía un disco compuesto e interpretado por un joven llamado Collin Ward bajo el nombre de Observer Drift. Es el primer largo pero no su primera referencia, porque ya había publicado un EP. Que en la actualidad haya una tendencia a crear música en solitario es una evidencia, como dejábamos patente en un especial de enero. Lejos de los tradicionales “ciclos” de la música (composición, grabación, fabricación, edición y distribución), hoy en día casi no es necesario salir de la habitación para obtener tu disco fabricado en la puerta de tu casa. Y eso precisamente fue lo que hizo Collin. Grabó en su habitación y en su sótano y se autoeditó. Pero este músico sí que sale, ya que, como indica en su Bandcamp, trabaja en una pizzería.

Los amantes del dream pop y shoegaze están de suerte. Este disco tiene todo lo que se le puede pedir a una ópera prima: sencillez, calidad y uniformidad. Corridors se erige en un Manifiesto, una carta de presentación que no podía estar más acertada. Un largo con un estilo definido, del que no se sale ningún tema y un sonido extremadamente cuidado. Las voces no están presentes en todos los cortes, y si lo están tampoco tienen mucha importancia, algo que hace quizás un poco pesado el disco. Es básicamente instrumental.

Si bien el estilo es claro, podemos encontrarnos influencias muy variadas: hay un dream pop con tintes épicos muy comedidos (alejados de M83) que copa la mayor parte del disco, en cortes como Corridors, Home Video o We Make Believe, y una pequeña parte más influenciada por el shoegaze (en Warm Waves). Además, que haya una versión alternativa acústica (de Three Shadows) llena el disco como se merece. Mientras que la versión electrónica es más alegre, en la acústica se oscurece, llegando a recordarnos al post punk. Aún perteneciendo a una rama totalmente innovadora, todas las canciones tienen su estructura, no hay rupturas sino evoluciones y durante todo el disco hay un aroma a clásico. Se puede casi predecir que Collin tuvo una formación clásica.

En general es una obra que juega muy bien con los ambientes, algo fundamental para un disco de dream pop, pero si bien hay evoluciones en los cortes, echo en falta que lleguen a algo un poco más agresivo, que los altavoces rujan aunque solo sea por un momento. En su primer EP, titulado Colored My Heart Red sí había un Collin más directo y descarado.

A decir verdad, poco hay que echar en cara a Corridors, aunque a mí me ha surgido una duda, o más bien una desconfianza: ¿de verdad que ese sonido tan potente lo ha sacado él solo en su habitación?

Redacción #HTM
dic09 | El magazine digital, musical e independiente líder en habla hispana en internet con más de 250.000 sesiones mensuales. Un producto de Breakfast Producciones.