Ornamento y Delito | El espíritu objetivo: puño y baile

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Portada de Ornamento y Delito
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[dropcap type=»1″]P[/dropcap]ensamos que nuestro poder será el que acabe venciendo. Nos consolamos en todo discurso que critique aquello que anhelamos eliminar. Confiamos en que la labia sea nuestra arma oficial. Creemos que lo estamos haciendo bien, porque nos han robado tanto que ya no nos queda ni miedo. Y entonces aparecen Ornamento y Delito en esta idea onírica que el pueblo se ha empeñado en creer.

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Suena ‘El Espíritu Objetivo’ (Limbo Starr, 2014) como suena la alarma de madrugada en lo mejor del sueño: tú no tienes ni poder, ni discurso, ni labia, pero sí algo de miedo. Hoy vas a saber lo que es reivindicar sin escrúpulos. Primera lección: ‘Hidalguía Universal’, una canción con letra tan rotunda que ni siquiera suena ridículo que se cuele en ella un “paparapá”. Y ahora que te has hecho una idea, prepárate para las diez siguientes.

Un coche de mierda, una familia de mierda, una universidad de mierda o un hospital de mierda te esperan junto a otras mil mierdas en ‘Laissez Faire’ y más adelante ‘Los Fantasmas del Windsor’. Uno detrás de otro, sin dejar títere con cabeza. Esa voz sentencia como una amenaza de lección en lección. Quebranta un rock que corre de 1970 a 2014 casi sin que puedas percibirlo. Estás aquí y vas a levantar el puño al mismo tiempo que bailas. Ahora sí, quizás empieces a avanzar.

[quote_box_center]Limbo Starr | 2014[/quote_box_center]