Passion Pit | Gossamer

Ha llovido bastante, pero parece que fue ayer. Ese tórrido día de agosto de 2010 en que leímos que Michael Angelakos, líder de Passion Pit, afirmaba que la banda estaba trabajando en nuevo material. Se ha hecho esperar, se han tomado su tiempo, pero la formación de Massachusetts publicó al fin el pasado 24 de julio Gossamer, tercer disco de estudio de los estadounidenses tras Chunk Of Change (EP, 2009) y Manners (2010).

Refrescante, variado y vibrante. Así es Gossamer, que en los primeros días tras su lanzamiento ha registrado miles de descargas y ha recibido críticas excelentes por parte de medios de todo el mundo. Todo ello ha devuelto el nombre de Passion Pit a las primeras páginas de la escena electro-pop internacional, de la que estaban un tanto ausentes (aparte de algún que otro efectivo remix) desde 2010, cuando encandilaron con Manners y alguno de sus hits como Sleepyhead o Little Secrets, entre tantos otros.

Lo cierto es que somos más de nadar a contracorriente que de sumarnos a una moda, pero honestamente, la obra que nos ocupa es un remedio idóneo para los calurosos e infernales días de verano. Passion Pit presenta un álbum sumamente fácil de escuchar y alegre a más no poder, como demuestra su discreta y exquisita carátula. Por que la mayoría de veces el producto más efectivo es el que no se carga en exceso.

Angelakos y su banda optaron por Take A Walk como carta de presentación. Un producto muy muy fresco con un estribillo más que pegadizo. Un gran tema pop (escuela Phoenix, Two Door Cinema Club o Miami Horror) que bien podría ser el emblema de este Gossamer, junto a argumentos como Carried Away o On My Way.

Sin embargo, poco tardó en quedar patente que el tercer proyecto de Passion Pit busca ir un poco más allá. El segundo tema que presentaron fue I’ll Be Alright, de escucha obligatoria y mucho más electrónico y zumbante. Además, el LP de los estadounidenses coquetea anecdóticamente con géneros como el R&B y el soul en Constant Conversations, que contó con la colaboración de Erato.

A pesar de que el tramo final del álbum se desinfla, nos ha fascinado It’s Not My Fault, I’m Happy. Angelakos reconoció haber estado cerca del suicidio en su adolescencia y su figura ha estado siempre relacionada con la fragilidad, tanto mental como física (recientemente la banda ha cancelado seis conciertos alegando motivos personales). Por tanto, éste se convierte en un canto al optimismo y la esperanza. Con una melodía épica y grandilocuente te arrastra y te engulle como una ola, cerrando de la mejor manera posible este Gossamer y demostrando una vez más que términos como calidad y adorno nunca han estado tan distantes.

Pedro Moral
Periodista especializado en Cine, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue su carrera en diversos medios.