Paul Weller | Sonik Kicks

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ISLAND

[2012][5,4]

Paul Weller, el incansable músico que en los ochenta ya mostrara su calidad al frente de The Jam sigue creando canciones, puntual como un reloj a la llamada del estudio de grabación, mostrando una regularidad que asusta. Una figura gigante, un coloso sobre todo para las bandas británicas que ven alargarse su sombra desde tan atrás que se convierte en leyenda viva y portador de su propio legado.

Desde su experiencia nos muestra elegantemente su nueva propuesta: Sonik Kicks. El tío Paul se renueva y se coloca en el número uno en Inglaterra más rápido que nunca en toda su carrera. Además de ser esto un claro ejemplo de quién puede competir y quién no en el formato físico, muestra el excelente estado de músicos que, como él, exprimen toda su vida su creatividad y talento sin quedarse acomodados.

Tampoco tenemos que ser surrealistas, en la punta de lanza de las corrientes musicales de 2012 ni se le esperaba ni tiene interés la vuelta de este prolífico compositor. Pero éste sabedor de que siempre está en el punto de mira de la crítica se arriesga desde el principio renovando un poco su imagen de hombre ecléctico que tiene en Green con una mezcla de psicodelia y electrónica. Sleep Of The Serene abre la puerta a los arreglos orquestales constantes a lo largo del disco (sobre todo en That Dangerous Age o Be Happy Children) que le dan un aspecto similar a las composiciones de Damon Albarn para Plastic Beach o a los más baladescos Oasis.

Resulta revelador que los temas cobran un brillo especial cuando retoma su trayectoria ecléctica más britpop como en Paperchase y abandona esa alegría a ratos sosa de When Your Garden’s Overgrow o Kling I Klang. No hay duda de que ese es el sonido que lleva en las venas, y hacer algo diferente es más por intentar recorrer otros caminos que por hacer lo que de verdad le sale cuando coge una guitarra eléctrica. Cada uno tenemos una debilidad, la de Paul es no dejar de probar cosas nuevas ni aún después de una carrera musical que recorre cinco décadas diferentes. Al final, como una despedida melancólica, deja un tema de sonoridad muy ochentera: Starlite.

Frente a un tipo como éste es mejor informarte mucho antes de atreverte a decir nada, no sólo por su fulgurante trayectoria con The Jam, sus aptitudes de hitmaker, su comienzo desde cero en solitario en contra hasta de su propio padre, su regreso a la cumbre, su infinidad de facetas y su carisma natural, sino por respeto a una dilatada carrera y a una persona que ha entregado su vida a la música.

Aunque no todo se puede justificar desde la experiencia, es cierto que el largo no es lo que parece en un principio. A pesar de darle un toque diferente con Green, decae varias veces sobre todo desde When Your Garden’s Overgrow hasta Drifters, que languidece con una falta de ideas que resulta extraña dado que el inglés decide meter hasta quince cortes.
La experiencia no puede imponerse a la calidad, el respeto es algo que se gana día a día. Esperemos que Paul Weller se vuelva a centrar en su música y su sonido más que en renovar su estilo. Un músico veterano se puede arriesgar, pero el camino debería llevarlo a cabo jugando sus mejores cartas.

por Fernando Naval

Fernando Naval
Fernando Naval
Fernando Naval formó parte de HABLATUMÚSICA de 2011 a 2014. En la actualidad, prosigue su carrera musical al frente de la banda de rock Camellos.

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