Phantogram | Voices

Existe un punto en el que futuro y pasado se encuentran. Sería sencillo pensar que es el presente, pero sabemos por experiencia que no sucede siempre de tal modo. El equilibrio es difícil de encontrar y, después, manejar. El dúo neoyorquino Phantogram parece haber logrado amaestrar a la bestia, unir dos conceptos muchas veces enfrentados en algo mayor, más completo, libre de prejuicios y disputas.

Elementos digitales y analógicos se dan la mano en ‘Voices’ (Republic Records, 2014), no pelean entre sí. Comparten el protagonismo la distorsión de los sintetizadores de ‘Black Out Days’ con las guitarras de ‘The Day You Died’; pero, ¿por qué separarse? Cada tema, desde ‘Nothing But Trouble’ hasta la melancólica ‘My Only Friend’, cuenta con ambas en una simbiosis quirúrgica que se traduce en un paso adelante. Se agudiza la complejidad de intrincados estratos instrumentales, dando así un resultado más completo y, en definitiva, mucho mejor.

Los elementos electrónicos se entremezclan con baterías, conjuntos de cuerda, pianos y esto consigue una mayor versatilidad, incluso con acercamientos al R&B en ‘Never Going Home’, donde la voz de Josh Carter se muestra estable y con presencia, aunque sin la misma personalidad que su compañera, Sarah Barthel.

La voz de Barthel no destaca por su calidad técnica, en registros más bajos y de menor volumen logra conectar con la instrumentación, pero al tener que aumentar la intensidad quedan patentes sus limitaciones. Conocedora de ellas, es un recurso que usa en menor medida y en gran parte de las secciones vocales se apoya en la sensualidad y la emoción de un susurro certero que acierta y funciona en la gran mayoría de sus intervenciones.

Firman un paso acertado, más profundo, versátil y complejo sin llegar a abrumar, expandiendo conceptos arquetípicos de lo que es electrónica, lo que es pop, lo que es rock. Aúnan géneros a priori incasables en un disco que no se deja encorsetar por nada ni nadie.

José Roa
Músico y periodista, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2010 a 2014, llegando a ser editor jefe y alcanzando especial repercusión con su columna 'La Guillotina', editada en 2013 y 2014.