Queens of the Stone Age | …Like Clockwork

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MATADOR RECORDS

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Porque el desierto no es suficiente, han buscado más allá y su destino poco tiene que ver con su origen. Si los has acompañado durante el trayecto, quizás no te sea tan fácil adecuarte a este nuevo lugar, en ocasiones extralimitado, aunque con destellos que aun rememoran el comienzo del camino. Un camino que alcanza su sexto álbum de estudio …Like Clockwork (2013) tras un largo descanso que ha removido los cimientos de su seña personal, evolucionada, renovada y, para que el diablo no se lleve la mentira, llevada a una zona más común.

La banda de Josh Homme ha sabido crear una espectacular expectativa que puede haberle hecho un flaco favor a un álbum que, en su atrevimiento y extralimitación, te atropella como una montaña rusa constante entre la perplejidad y la extrañeza. Y cuando hablas de atrevimiento, con Queens of the Stone Age se torna paradójico; una banda que ha consolidado su carrera en la singularidad más abrasante, da un paso atrevido cuando trata de normalizarse, lo cual deja entrever más de un tema de su álbum.

La pérdida de identidad es el mayor problema que acarrea este álbum. No dejan de ser tan buenos instrumentistas –reforzado por las más que acertadas colaboraciones de Elton John, Mark Lanegan o Nick Oliveri-, siguen sorprendiendo con giros que solo ellos consiguen y, aunque no quieras, los temas se reproducirán hasta la saciedad en tu cabeza, pero es inevitable pensar que se han dejado algo en el camino. Ningún tema es ni por asomo un desastre, ni siquiera malo, pero no es único como nos tenían, quizás, malacostumbrados. Un resultado son canciones tan suculentamente bizarras como Keep Your Eyes Peeled, emocionantes como My God is the Sun, pero por otro lado muchas de ellas se encuentran en un vaivén constante de partes mediocres y detalles salvadores, como podría ser The Vampyre of Time and Memory o Kalopsia, ambas presentando una faceta demasiado corriente, con un aire clásico que, por ende, si es clásico es que alguien lo ha hecho ya, como podría ser fácilmente Pink Floyd, y eso no es lo que amamos de esta banda; es su inimitable personalidad.

Lo mismo sucede con Fairweather Friends, un inicio tan común y pobremente articulado que por ello sorprende y redime con mayor fuerza su continuación, la cual de todos modos mantiene esa tendencia hacia lo usual; si aguardas con paciencia podrás ver pasar fugazmente un detalle, un sonido, un solo, algo que denota que en verdad estás escuchando a QOTSA, pero será solo eso, un guiño. Si antes alguna canción se descolgaba del álbum por ser demasiado extraña, aquí ocurre lo diametralmente opuesto en una cruel simetría.

Obviamente no todo es malo, por favor, son Queens. Smooth Sailing destila chulería, aunque una chulería burlona que sigue casando más con Eagles of Death Metal que con la agresiva sensualidad de la banda principal de Homme. Como otros tantos temas, escuetos giros denotan la evolución respecto a su anterior Era Vulgaris (2007), pero por lo demás es una escisión muy marcada. If I Had A Tail y I Sat By The Ocean cumplen con un acercamiento más accesible a su clásico estilo, menos amenazante por supuesto, con un tono sereno y animado que encierra una frustración personal que tan solo la letra transmite enteramente. Pero la que se lleva la palma es I Appear Missing, una absoluta joya de seis minutos de enrabiada tristeza que en sus pausados ritmos y enorme pegada muestra una profundidad instrumental y emocional sobresaliente.

Las ambiguas letras que caracterizaban a las composiciones de Homme, en metáfora sobre metáfora y símiles imposibles, hacen un cinematográfico “cameo”, pero no protagonizan. Esta vez son temas directos, abiertamente personales y vulnerables, máscaras fuera que, sin más remedio, afectan a la propia forma de las auténticas poesías que siempre ha escrito. Los juegos de palabra tienen poca importancia, imponiéndose la explicación abierta. No es un punto negativo, pero se echa de menos la mordaz inteligencia de sus intricadas letras.

La perfecta conjunción que los temas compartían en sus álbumes no sucede aquí de igual manera, demasiados altibajos en los que su mayor factor común es la transversal diferencia con su trabajo hasta la fecha. Ni siquiera la producción llega al nivel que solían demostrar, en esta ocasión con una perspectiva más cruda, por lo que funciona en algunos cortes, pero no llega a cuajar del todo. Incluso un álbum con obvias fallas como este mantiene un nivel decente, brillante en ocasiones, pero que queda muy a la sombra de cualquiera de sus anteriores largos de estudio, lo cual dice mucho de la innegable grandeza de una banda a la que solo ellos mismos logran hacerse sombra.

José Roa
Músico y periodista, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2010 a 2014, llegando a ser editor jefe y alcanzando especial repercusión con su columna 'La Guillotina', editada en 2013 y 2014.

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