Tennis | Young and Old

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Critica Tennis de Young and Old | HTM

FAT POSSUM

 

[2012][7,3]

Termina la universidad, vende tus cosas y las de tu pareja y con ello compra un barco para vivir una bonita aventura. A la vuelta, ese viaje te ha inspirado tanto que decides montar una banda con sonidos ochenteros que huelen a parajes bucólicos y melancólicos. Así se lo montaron Alaina Moore y Patrick Riley. Qué bonito. Posiblemente, si yo fuera el que hiciera eso, no me daría ni para un flotador. Cosas de la crisis, supongo.

Aquella historia de beats con mocasines a la moda y colores pastel sobre el agua suena más a la de Pierrot le Fou de Godard que a una historia real. De cualquier modo aquella fue la historia que el dúo contó cuando en 2010 publicaron su carta de presentación, el EP Baltimore –una ciudad muy distinta a las bonitas canciones de Tennis- al que le siguió Cape Dory, su primer álbum, una apuesta limpia al género femenino, tal vez demasiado inocente, que estaba instalado en Estados Unidos.

El 14 de febrero –sí, esa fecha- presentaron Young and Old, justo un año después de que saliera al mercado su primer disco. Hay bandas que necesitan tiempo para contar nuevas cosas, otras en cambio siempre tienen nuevas cosas que aportar. Los de Denver se quitaron la carga de cumplir en su segundo disco rápidamente – incluso publicaron una respetable versión de Tell Her No de aquella grandísima banda que fueron The Zombies- y entraron en noviembre del pasado año a grabar este álbum que denota una mayor fuerza y carga en el total del disco.

¿La fuerza? Posiblemente provenga de esa mente dorada llamada Patrick Carney, el batería de The Black Keys al que parece que siempre está a punto de caérsele las gafas. La mitad produce el complicado asalto pendiente que tenía el grupo y lo dota de una madurez y elegancia fabulosas. Con el mismo sonido que en su primer trabajo, la pareja consigue junto a Carney fabricar sonoridades distintas. Las teclas se golpean con más contundencia ante los riffs de Riley en este trabajo que, pese a ser no dejar la línea del grupo, da un salto de calidad.

It All Feels the Same se encarga de inaugurar el álbum con medios tiempos que van creciendo y endurecen el tema dándonos una idea de que Tennis tienen cosas nuevas que hacer sonar. Tras ella suena Origins, primer single del disco, con un recrudecido toque de guitarra al que le acompaña unos duros teclados que contrastan con la tonalidad de Moore. Hay destacar la importancia excelsa –más aún que en cualquier grupo- que tiene para Tennis la voz de su cantante, algo a lo que se asemejan a Colin Blunstone y su banda, una voz de la que uno puede enamorarse.

Queda demostrado en Traveling o Petition, donde también encara con acierto los coros. Robin, High Road o Dreaming equipan al LP de alegría antes de llegar a Take Me to Heaven, una balada que suena a típica escena de baile de final de curso de instituto, donde la banda canta mientras el empollón se hace con la chica más popular. Aunque la llegada de la decide el equinoccio, Tennis parecen decididos a indicarnos –al menos en los dos últimos años- cuando debe llegar realmente.

por J. Castellanos

J. Castellanos
J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.

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