The Dodos | Carrier

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Igual que hay días que es mejor olvidar, también hay discos que es mejor guardar para siempre en un cajón. Los discos malos, los libros malos y las películas malas tienen que existir y no se deben tirar porque su significado es importante tanto para el que lo consume como para el que lo crea. Los abortos artísticos sirven para pensar, criticar y evolucionar. ‘Carrier’, el último trabajo de The Dodos es mediocre, casi vulgar. Pero es necesario porque sin él el dúo de San Francisco se quedaría encerrado en esa especie de limbo musical al que parecen haber llegado tras la muerte del guitarrista Christopher Reimer. Con él aprendieron a tocar la guitarra arropando cada cuerda con un halo de oscuridad impropia en su folk característico, pero Reimer tuvo que morir a la temprana edad de 26 años y noquear la evolución de la banda.

The Dodos es una gran banda con discazos a la espalda, oigase ‘Visiter’, su début, o ‘No Color‘, su anterior álbum. Ambos están llenos de riesgos, una mezcla de géneros inesperados, violentos cambios de ritmo, guitarras atropelladas y deliciosas y un folk genuino que los ha ido poniendo en órbita. La guitarra que gime de esa manera tan cristalina en los primeros compases de ‘Champions’ todavía me revuelve las entrañas. En ‘Carrier’, sin embargo, no pasa absolutamente nada. Cada melodía es más tenue que la anterior. El folk que tocan es un paisaje árido donde no hay ni habrá nada en millones de años.

El guitarreo post-punk de Reimer que Long y Logan intentan evocar se convierte en las notas más intrascendentes de la historia. Es cierto que la producción es impecable, imposible poner pegas a canciones como ‘Substante’, o la emotivísima ‘Death’. Ambas siguen una línea parecida, no hay sorpresas pero por otra parte es imposible no disfrutarlas. Más complicado sería hacerlo con pistas como ‘Holidays’ o ‘Confidence’, cuya factura es terriblemente insípida, de hecho ambos cortes pueden llegar a confundirse.

The Dodos deben guardar este disco en un cajón y no sacarlo nunca. El siguiente deberán pensarlo más y cocinarlo con más cariño.