The Ting Tings | Sounds From Nowheresville

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COLUMBIA

 

[2012][8,2]

Una guitarra eléctrica y un ritmo machacón preparan la llegada de la voz de Katie White. “Listen to your silence”. Aquí no lo vas a encontrar, aquí te recibe la misma sencillez tan propiamente punk y tan comercialmente pegadiza que anunciaron The Ting Tings en su primer trabajo. En Silence, el corte que abre Sounds From Nowheresville ya escuchamos el sonido del sintetizador al que no dieron rienda suelta antes y que ahora los acerca más claramente al synthpop con un carácter tan desenfadado y refrescante que les hace ganar enteros desde la primera escucha.

Con la misma tónica continúa Hit me Down Sonny, el rompepistas Hang It Up o Give It Up, con un brillante Jules Martino al micro. Está claro que lo de este grupo es hacer bailar a la gente, ya lo hacían sólo armados con una batería y una guitarra, y ahora, con un sonido mucho más compacto que en su magnífico We Started Nothing, pueden entregarse a hacer cortes que siguen la estela de aquellos que les hicieron mundialmente famosos, como Great DJ o That’s Not My Name y que amplían también la mirada sobre sus referentes emocionales.

Ya estaba claro que estábamos hablando de los listos de la clase cuando tratábamos de este dúo de Salford, que se unieron en Manchester cuando descubrieron que compartían admiración por Portishead. Sin embargo, no dejan que el disco se hunda en esas raíces, al menos en la primera parte, para seguir bailando en la pista de luces. En la primera mitad del disco, la sonoridad pertenece a la alegría fanfarrona y sincera del new wave de los 70, especialmente de esos grupos que tenían siempre el artículo The antes de cualquier nombre, como es el caso del dúo inglés, y de The Romantics o The Records.

Así, esta mitad es demoledora, con temazos como el single Hang It Up, en el que una guitarra distorsionada y el sonido de ritmo del cencerro llevan a un estribillo de esos para saltar por los aires. Las siguientes, lejos de bajar el nivel, lo dinamitan con Give It Back, reiterando en la misma línea una y otra vez con subidón incluido, como en las canciones que les hicieron famosos. Pero la tendencia se frena en el ska-punk de Soul Killing a marchas forzadas y aquí se produce una barrera muy clara que distingue dos partes muy claras del disco.

Lo que viene después combina la electónica de One By One, el pop delicado de Day to Day o el down-tempo de Help. Quien no tenga la suerte de tener la edición deluxe -con siete remixes, como de la maravillosa Hands a cargo de Calvin Harris, un corte añadido y la demo de Hang It Up, para no perdérsela- se quedará hecho polvo con In your Life, puesto que es el tema más triste del disco convirtiéndose definitivamente a la sensualidad gótica en In Your Life, con un sonido desgarrador de un instrumento de cuerda, y dejando de lado la línea de Guggenheim, con Portishead Massive Attack como testigos. Lejos de producirse una ruptura interna, el disco se convierte en un producto con mucho más valor corte a corte, puesto que muestra una cara desconocida de la banda y una sensibilidad deliciosa. Yo al menos desconocía la versatilidad de un grupo que se caracteriza por saltar a bailar. Pero es que hasta las chicas malas también lloran.

por Carlos Naval

+El disco, en Spotify

+Los vídeos, en Hablatumusica.TV

Carlos Naval
Carlos Naval
Periodista. Formó parte de la redacción de HABLATUMÚSICA de 2010 a 2013. Actualmente continúa su carrera en diversas compañías del sector de la Comunicación.

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