Tribes | Baby

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ISLAND RUNTIME

[2012]

[9]

Tribes ha llegado al mundo como llegan todas las cosas buenas. Con la ventaja que da la sorpresa y el don de la oportunidad. Y es que no hay una mejor carta de presentación para comenzar el año que un disco como Baby y un puñetazo en la mesa con la contundencia de cada una de sus canciones. Estos chicos ingleses, que seguramente nacieron con la esperanza de seguir la estela de ídolos del rock salvaje de la pérfida Albión como The Libertines, son capaces de borrar de un plumazo, y desde la primera escucha de su álbum debut, los malos recuerdos que vienen a la cabeza cuando uno piensa en los últimos derroteros que han tomado los grupos de la New Wave del siglo XXI.

Comienza Whenever y silban los acoples y un golpe detiene el tiempo un instante suficientemente largo como para que no nos sorprenda la llegada de una guitarra con el reverb a tope bajo unos coros fantasmales. Entonces entra en juego la voz del niño malo. Johnny Lloyd lleva de la mano a la canción por una estrofa que va de menos a más hasta un estribillo pegadizo. De esos que se convierten en un hit consecuente con líneas melódicas predecibles. Pero lo sorprendente es que el sentido comercial aquí tiene un efecto completamente contrario al que transmite el último trabajo de The Killers, lo comercial por excelencia. Tal vez porque suena auténtico. Porque la música es directa, sincera y compacta como una piedra. Es lo que atrajo a los seguidores de The Killers por primera de ellos. Eso y la originialidad y frescura de un grupo que no era consciente todavía de lo que se traía entre manos.

De hecho, el siguiente corte es de los de gritar en el balcón cuando está desperezándose el sol por el horizonte. We Were Children no es otra cosa que el genial When We Were Young del conocido grupo de Las Vegas, pero mucho menos pretencioso y con la intensidad de un conjunto que disfruta sobre el escenario. Y, a pesar de que en la tercera canción reivindican su origen inglés, con Corner Of An English Field, sus raíces se inspiran más de la sonoridad de los representantes del rock brillante de la Costa Este. De ésa vertiente descafeinada de Jesse Malin vía intravenosa con una dosis considerable de Pixies. Tanto es así que la voz de Lloyd recuerda a la de la quebradiza y peculiar garganta de Black Francis.

Salvo cuando baja las revoluciones y se viste con la melancolía de un shoegazer. Pero no de esos que se miran los zapatos, sino de los que se pierden en los ojos ajenos sin dejar de calar a uno hasta los huesos. Como Jonathan Wilson cuando militaba en Muscadine. Aquellos que queráis estas dosis de tristeza de altos quilates, acudid a Half Way Home, Nightdriving, Alone Or With Friends o Bad Apple. Pero los que os quedasteis con ganas de que Mystery Jets dieran una verdadera campanada, os conviene Shappo o Himalaya que llegan a la carga y transmiten un impulso de autosuperación difícil de ignorar. Este sentimiento lo manejan a la perfección los ingleses, que parecen haber recuperado el duende que han perdido algunos de sus paisanos como Coldplay o The Maccabees.

When My Day Comes vuelve a la fórmula de la melodía predecible, acompañada siempre de una gran carga emotiva y peleona. Junto con Walking In the Street confirma que Tribes no es un grupo más de esos que nacen a puñados en Gran Bretaña a la búsqueda del hit definitivo. Más que nada porque no hay ni una sola canción que desmerezca un producto redondo, conciso, claro y sin asperezas. Además, estos tienen algo que los hace mucho más especiales que el resto: un tipo de actitud que demuestra una entrega total a lo que están haciendo, lo que es de agradecer. Será cierto que los grupos actuales que siguen haciendo rock alternativo se han olvidado en muchas ocasiones de las referencias primigenias del género como las de Talking Heads en la Costa Este o Ian Dury frente al Atlántico europeo. Estos genios ya solo permanecen en el espíritu inspirador de algunas canciones de la New Wave del siglo XXI. Pero al menos, algunos les seguirán haciendo justicia.

por Carlos Naval

Carlos Naval
Periodista. Formó parte de la redacción de HABLATUMÚSICA de 2010 a 2013. Actualmente continúa su carrera en diversas compañías del sector de la Comunicación.

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