Two Gallants | The Bloom and the Blight

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Aparcar un proyecto es empezar de nuevo. Poco tiene que ver como en el amor y en la guerra, rencillas históricas que se mantienen en un fuego que ningún tratado puede tapar. Cinco largos años han pasado Two Gallants sin mostrar nuevo trabajo desde el mismo Two Gallants, un lustro en el que les creímos separados para siempre por la amenaza de la falta de reconocimiento. Y es que en este negocio maldito en el que se unen los avatares de la casualidad, modas y las campañas comerciales Adam Stephens y Tyson Vogel parecen no haber casado bien en ningún nicho, viviendo la vida del outsider de pequeña sala sin más aliento que el de algunos fans y la satisfacción del buen trabajo.

The Throes, en 2004, y What the Toll Tells, en 2006, parecían acercarse a un camino cortado de raíz un año después y que ahora toca retomar bajo un público perdido en la evolución de la música tras la explosión de la raíz americana con miras a lo alternativo producida en los últimos años y a la que no lograron subirse, como aquella mujer esquiva. El poso no quedó más que en alguna cabeza y sin él poco pueden recuperar los de San Francisco.

Con este 2012 de llantos aparece el cuarto largo The Bloom and the Blight con un sonido menos crudo y sentimental. Aquí la guitarra de Stephens se atropella para besar  en algunos momentos apariencias grunge sin olvidar la vena de galán de Joyce que nunca debería perder, como se da muestra en el primer corte, Halcyon Days, rodeado bajo las lamentaciones melancólicas a las que acostumbra su voz, entre particular y familiar. En este trabajo el dúo consigue mantener una esencia acorde a una búsqueda evolutiva que no logra convencer del mismo modo que sus tres álbumes anteriores pese a dejar una buena imagen gracias a canciones como Song of Songs que recurre a la fórmula decorada en el toque de distorsión que siempre viste bien y recuerda a antiguos himnos internos como Nothing to You o Despite What You’ve Been Told. Es en las canciones más calmadas donde este trabajo echa en falta parecido al resto y donde pierde la regularidad necesaria para crear una obra que se convierta en algo difícil de olvidar.

Ese encanto esquivo puede que se esconda en la meticulosidad con el que fue concebido, esa falta de imperfección en las canciones que rodeaba de interés los tres discos anteriores y los dotaba del salvajismo escondido entre sonidos desmedidos. La amplitud de miras en busca de otros géneros que dejan un tono más pálido el propio mundo de Two Gallants, melodías más simples y cierto abuso de estribillos que en su discografía no estaba tan presente, dejan a este álbum a un nivel más bajo que lo presentado hasta el momento, compensado con la brevedad bien medida de 30 minutos que transforman la referencia en una buena alegría para todos los que pensamos que el mundo había perdido a otra de esas grandes bandas que mueren esperando la llegada de la justicia poética.

J. Castellanos
J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.

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