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Wavves | Afraid of Heights

Wavves | Afraid of Heights

  • MOM+POP
  • 8,4

1994. Muere Kurt Cobain y todo el mundo sale de dudas. El grunge era más que un género musical. Había calado en la melancolía de toda una generación que se encontraba totalmente perdida ante la muerte de los valores, de algo por lo que luchar. ¿Cómo no acabó el mundo después de algo así? Porque el mundo siempre es irónico y para nosotros nunca tendrá un principio y final real. El show siempre debe continuar y a veces uno se encuentra demasiado cansado para cargar con su futuro sobre los hombros, a veces resulta maravilloso sólo disfrutar de 5 minutos con un botellín de cerveza en pleno atardecer. La vida es así de absurda, así de estupenda, así de cruel, así de incomprensible, inasible, esquiva, descontrolada, aburrida, larga y siempre corta.

Y allí están Wavves, en el centro del huracán tras una fiebre fan que se ha extendido ya por todo el mundo. Tampoco ellos se libran de la realidad de que el mundo es una gran y hermosa mierda. Así, a pesar de que pueden ser los King of the Beach, de que no les importa afirmar que Life Sux, tienen miedo a las alturas. ¿Cómo? ¿En su cuarto (o tercer) disco? Sí. ¿Pero no pateaban gente en la playa y quemaban la bandera de EEUU? Sí. ¿Pero no se les iba la olla mucho? Y tampoco se han serenizado, simplemente son más humanos que nunca, hasta el punto que tienen al fin la melancolía a flor de piel, viendo que por mucho que la lían parda, nada se acaba, todo sigue, y parece que todo pierde un poco su sentido.

No han perdido suciedad, descaro, su espíritu gamberro, que seguro que les lleva de fiesta en fiesta buscando la explicación a la vida en los fondos de todos los vasos. Pero sí que han ganado un peso cualitativo. Sobre todo en las letras, que ya no se mueven del hacer rimas facilonas y repetir una frase hasta que pierde su sentido. Sail to the Sun es uno de los mejores ejemplos, puesto que conserva la sonoridad más alegre, con los uuuuuuh uuhhh marca de la casa, pero las palabras ya no dicen lo mismo. Demon to Lean On ya habla en un lenguaje totalmente grunge, sin llegar al medio tiempo, pero con la pesadez de quien está cansado de luchar contra un enemigo inabarcable.

Su faceta más noise era la mejor representante de esta esencia oculta de los surferos macarras, representados por ese niño con pintas de yanki borracho que es Nathan Williams y con su legendario lugarteniente (eterno segundón también con Jay ReatardStephen Pope. En este disco esta sección está representada por canciones más pasajeras como Mystic o maravillas amargas como Everything is My Fault I Can’t Dream.

Pero sin ninguna duda, la virtud increíble de este disco es descubrir que una vez conocemos la parte más personal de Wavves, descubrimos su faceta más magnética. Es decir, que cuando se afeitan el bigote, se sacan las gafas del sol y tocan algo como Dog Afraid of Heights, sin duda uno de los cortes más interesantes del largo y toda una declaración de intenciones (I’ll always be on my own…), pueden decir mucho más que con tortazos como Beat Me Up, Paranoid Gimme A Knife. Eso es bueno, eso es bueno de cojones. Quiere decir que tienen la madurez exacta para poder expresar la frustración de quien ha cumplido el sueño de su vida y no es feliz, no al menos del todo. El cambio, de publicar Afraid of Heights en vez de seguir añadiendo uves a su nombre, es más que evidente, y, para mí, el mejor paso que podrían haber dado para reinventarse. Y es que la vida, como todos sabemos, puede ser maravillosamente jodida.

  • Y a ti, ¿qué te parecen los nuevos Wavves?
Carlos Naval
Carlos Naval
Periodista. Formó parte de la redacción de HABLATUMÚSICA de 2010 a 2013. Actualmente continúa su carrera en diversas compañías del sector de la Comunicación.

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