Beach House (La Riviera, Madrid) 15.3.13

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Tiene Victoria Legrand el poder hipnótico que en su día destilaba Bette Davis frente a la cámara. La capacidad de concentrar toda la atención bajo esos melancólicos ojos tapados por una salvaje melena que sigue la extraña coreografía bajo la que baila mientras sus manos se mueven de modo enfermo sobre las teclas. No le hace falta mostrarse eufórica, comunicativa o amable. Cada uno de sus escasos movimientos tras esa barra de bar sobre la que apoya sus brazos parece tan medido y delicado como lo fue ayer su voz en La Riviera de Madrid.

Beach House llegaba a la capital tras los dos conciertos que ofrecieron en Barcelona dentro de la gira de presentación de Bloom, el álbum que sube un peldaño más su techo, si es que tienen. Algo menos de 80 minutos de placer atmosférico amparado y gobernado por este cuarto trabajo que les ha convertido en una de las formaciones que mejor justifica cada halago. Y no hay mejor halago que las 3.000 personas que llenaron la sala madrileña.

Todo salió perfecto anoche si omitimos aquellos eternos enemigos íntimos madrileños que son palmera y verborrea. Abriendo con Wild y mostrando Other People, Lazuli, The Hours o Myth, que dejaron para los últimos instantes, y añadiendo a la lista recordatorios tan poderosos como Zebra, Norway o Master of None hicieron más evidente que Beach House tienen una mano especial para crear canciones inolvidables. Ayudó también un cuidado escenario que bañaba bajo tinieblas de luz opaca un sonido que superó la mediocridad a la que acostumbra la sala capitalina.

La voz de Legrand dio siempre en el punto como una falta de Pirlo. Pese a que tenga la capacidad de acaparar cada mirada, no hay que obviar las virtudes de Alex Scally, imponente actor secundario. La parte masculina de Beach House demostró una complicidad sonora tan perfecta como inimitable. Su guitarra de sonido intermitente se abrazaba con la voz y teclados de la cantante y se traformaban en la perfección por la que se conoce a Bloom. Todo estaba tan bien apuntalado que los primeros temas del concierto se ajustaban demasiado al álbum, dejando poco hueco a una improvisación con la que se desatarían en el último tramo de la noche. Tal vez sea culpa de un trabajo tan perfecto que no tenían mucho más que aportar. Poco importa,  Beach House están destinados a seguir escribiendo páginas para la música tan brillantes como la de ayer.

J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.

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