Black Lips (Sala Heineken) 8.5.2011

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Madrid, 12 de noviembre de 2009. La sala Joy Eslava de la capital presenta en directo a una jovencísima banda de Georgia, del profundo sur de los EEUU: los Black Lips. Estos vienen a presentar su quinto álbum de estudio: 200 Millons Thousand…

Si hoy buscamos en Google por esta banda, las primeras referencias vienen asociadas a la palabra “salvaje”, “salvajismo” o “apoteosis”. Y es que, tras ese concierto cargado de amor por las latas de cerveza impactando en el público, las botellas rotas, la invasión (reiterada) del escenario, el “cariño” entre los guitarristas, los salivazos contra la masa y entre los propios músicos… nada volvió a ser lo mismo con este grupo.

Ayer,  8 de mayo del 2011, volvieron a España a presentar algunos de los temas de su esperado Arabia Mountain, que Vice sacará este año.

La banda liderada por un “esperpéntico” Cole Alexander se presentó un domingo a las 21:45 horas en la sala Heineken precediendo a los barceloneses Fucking Bollocks, una banda “garagera” que a buen seguro no pasará a la historia de la música, y con una fama que tenían que justificar.

Black Lips saltaron al escenario como animales: Sea of Blasphemy y Boomerang rugieron entre una multitud que, compuesta en gran parte por estudiantes americanos que encontraron en el concierto un entretenimiento de domingo inesperado, ansiaba ver como los de Atlanta se ganaban la reputación. Y es que los autores de Bad Kids comenzaron con todo el repertorio de “cualidades” que les ha hecho famosos: cerveza por el aire, escupitajos al escenario y un ambiente enloquecido gracias a la enajenación de sus miembros en cuanto pisaron las tablas. Total, a la tercera canción Not a Problem ya había una gran distancia entre los enloquecidos fans de las primeras filas y el atónito público del resto de la sala.

Fue tal la intensidad de los primeros temas, con gente saltando al escenario, que con el maravilloso riff de Hippie, Hippie, Hoorah todos nos dimos cuenta de los credenciales de la banda; el indómito carácter de estos chicos  suplía perfectamente el desastroso sonido de la sala… y es que eso era absolutamente lo de menos en una calurosa tarde de domingo en la sala Heineken donde solo importaba qué posición adoptar frente a los Black Lips.

Tras estos temas llegaron algunos otros éxitos pero que prácticamente pasaron desapercibidos por un “auditorio” que ya estaba algo cansado de saltar. Esto ocurrió con temas como Dirty Hands y Katrina. Sin embargo, a continuación comenzó el esperadísimo (algunos lo aullaban desde que saltaron al escenario) Bad Kids, y llegó la locura: la sala se vació completamente  y la estampida sobre el escenario fue tal que los de seguridad se contentaban a la salida con haber parado a la multitud “al final de la canción”. Sin duda, el mejor momento de la noche, cuando la “unión” entre los espectadores y el espectáculo se hizo patente y todos los que nos encontrábamos debajo comprendimos el por qué de esta banda.

A continuación llegaron Lock And Key, Drugs y una serie de “bises” que el bajista Jared Swiley se encargó de numerar.

Sin embargo, pese al repaso de sus cinco primeros discos, solo hicieron una referencia a su último largo Arabian Mountain, y no lo echamos de menos… Ya lo presentarán en otra ocasión.

Así, terminó un concierto extraño, en un día bastante confuso, y no en las mejores condiciones posibles; demasiada cordura, diría yo, para una “tarde” en la que pudimos ver destellos de un salvajismo que ha marcado toda la carrera de aquellos jóvenes de Atlanta que en su primer concierto en España abrieron la cabeza a un espectador con una botella de cerveza. Demasiada cordura para un concierto que, si hubiese sido un sábado, todos abríamos recordado durante mucho tiempo (y más los americanos que, perdidos, y una vez acabado, no sabían muy bien donde terminar la noche). Al final, The Black Lips siguieron manteniendo su fama (algo forzada quizá) y ya volverán a un país en el que se sienten muy cómodos a mostrarnos algo más de “cordura”.

Un último apunte: vean a Nobunny cuando puedan en directo, las similitudes con los de Georgia son muchas, pero ellos son demasiado jóvenes para tanta cordura.

Luis Fernández

Carlos Naval
Carlos Naval
Periodista. Formó parte de la redacción de HABLATUMÚSICA de 2010 a 2013. Actualmente continúa su carrera en diversas compañías del sector de la Comunicación.

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