Delorentos (Moby Dick, MAD) 3.5.12

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Delorentos | Moby Dick de Madrid | HTM

“Hola ¿estás bien? Estamos feliz de estar aquí… And that’s all the spanish I know (y ese es todo el español que sé)”. Estas probablemente sean las únicas palabras que sepa decir Rónan Yourell, miembro de Delorentos, pero, ya quisieran otros. Oír a un extranjero defendiéndose en nuestra lengua siempre nos hace gracia, pues significa que se ha molestado en aprenderse esas palabras, y en los conciertos se convierte en un elemento más de esa comunión que todo artista busca (o suele hacerlo) con su público. En el caso de los irlandeses Delorentos ya no extraña, dado que siguiendo poco a poco la estela de The Wave Pictures o The Pains of Being Pure at Heart, pronto serán unos habituales de nuestras salas y festivales.

En este año en el cual ha visto la luz su tercer trabajo, Little Sparks, el cuarteto tenía reservadas unas cuantas fechas de su calendario para venir a España y anoche pasaron por Madrid para despertar al personal de la resaca post-puente/acueducto y post-final de Liga (blanca) con un potente y enérgico directo, precedido de un buen calentamiento. Este corrió a cargo de los granadinos Aurora, unos chavales con un increíble sonido y muy buena actitud que dejaron claro que han escuchado mucho a Los Planetas, ya que tocaron una canción que recuerda mucho a Desaparecer de Jota y los suyos, todo un lujo.

Delorentos | Moby Dick de Madrid | HTMVolviendo a Irlanda, las voces principales de Delorentos, Rónan y Kieran McGuinness, fueron los protagonistas absolutos. Kieran se fue emocionando y creciendo poco a poco y Ronan empezó a pedir palmas nada mas salir a tocar Right to Know, uno de sus últimos temas. Además, ambos hicieron gala de sus cuerdas vocales, apoyados por los coros de sus compañeros Nial Conlan (bajo) y Ross McCormick (batería), incluso sin micro, tal como hizo Kieran en You say you’ll never love her, transportándonos por unos segundos a algún pub de Dublín, donde músicos y cantantes se reúnen para improvisar y dar rienda suelta a su pasión. Uno de esos momentos que solo se pueden vivir en salas como la Moby Dick.

Igual que se alternaban sus potentes voces, la más grave de Rónan y la más dulce de Kieran, se sucedían los ambientes cambiantes de canciones como The Stream, de tranquilo comienzo y fin, con una descarga central de guitarras y bajo, y el paso del pegadizo riff de Care for a la bonita composición de Kieran, Petardu, señal de que llegaban unos minutos de tranquilidad. Fue en este punto de la noche cuando más aplausos provocaron, por la emoción contenida de Waited for you so long, con Rónan a la acústica llegando a las notas más altas sin problema y la creciente Swimmer, de final casi épico, donde Kieran se pudo lucir.

Recuperadas las fuerzas, empezó la marcha. Guitarras desatadas y bajo rotundo para Editorial y Waiting – de You Can Make Sound (2009) e In Love with Detail (2007) respectivamente – (canción que aprovechó Kieran para meterse entre el público, al que luego pidió que gritara hasta casi dejarse los pulmones.

Los presentes ya se habían contagiado de la energía procedente del escenario, algunos más que otros; hubo un tipo que no paró de exclamar “You’re the fucking boss man!” (¡Eres el puto amo!, para entendernos) a lo que por fin los irlandeses respondieron, en inglés, “Gracias, significa mucho para nosotros”. Volviendo a este ambiente de pub (curiosamente el Irish Rover estaba al lado) Bullet in a Gun era el cántico perfecto, a golpe de acústica, con sus estrofas sosegadas y sus grandes estribillos cantadas por el público. Con la que estaba cayendo ahí fuera, podíamos haber estado perfectamente en cualquier local irlandés.

Cronica Delorentos | Moby Dick de Madrid | HTM

Viendo que se acercaba el final, todos debían pensar que se guardarían su éxito Secret y el pegadizo single Did we ever really try? Para el bis. Error. Fueron las elegidas para cerrar, provocando que toda la Moby Dick diera saltos y que esta vez fuera Rónan quien se bajara del escenario para mezclarse y saltar con sus seguidores.

Otro hecho comprobado en los conciertos de bandas extranjeras, sobre todo de las que viene mucho por aquí: nuestro “oe oe oe” les encanta, y los Delorentos marcaron el cántico futbolero con bajo y batería. Otro corte de su debut, Stop, y el que da título a su último largo, Little Sparks, pusieron el punto y final a tan potente y entregada actuación, que no a la noche, porque más tarde Kieran se pondría a los platos de la sala para amenizar este jueves con sabor a lunes. Los chicos se despidieron sonrientes y ya contagiados ellos también, pero de esa pasión que toda banda de fuera asegura que nos caracteriza, y que sale a relucir en noches tan vibrantes como la de ayer.

Texto por Beatriz H. Viloria
Fotos por Yago Cobas