FIB Benicassim 2012 (Jueves y Viernes)

Los que cada año asisten al Festival Internacional de Benicàssim ya saben lo que se van a encontrar en esta gran cita en la costa del Mediterráneo: Mareas de gente, calor abrasador desde primeras horas del día y por supuesto, buena música.

Jueves

Nuestro primer día en el festival no podía empezar de una forma más perfecta, nos dirigíamos a escuchar al grupo que ya es considerado (por lo menos por nosotros) de culto: Pony Bravo, que prácticamente inauguraban el mítico escenario Maravillas, ese que heredó el nombre del antiguo Nasti.

Todo se puso en nuestra contra y nos perdimos a los compositores de Noche de Setas y La Rave de Dios, que no se nos escaparán la próxima vez. The Horrors fueron los encargados de darnos la bienvenida al festival con un imponente Faris Badwan que se hizo omnipresente en el escenario con sus movimientos y su estilo entre elegante y siniestro. El público, en su mayoría anglosajón, coreó los éxitos de la banda como I Can See Through You o Still Life de su último largo Skying además de hits anteriores como Who Can Say.

Casi simultáneamente, en el escenario Trident Senses, comenzaba Kurt Vile & The Violators, que tras un nombre tan agresivo, sale a la luz una música más bien inofensiva. Un show de lo más tranquilo, con mucho folk, en la línea de Fleet Foxes. Sin embargo, la voz de Kurt nos traía a la mente a Lou Reed.

Ya por el camino hacia el escenario estrella del FIB, escuchábamos a nuestro alrededor que nos esperaba un directo potente que es la apuesta clara y concisa de los tejanos At The Drive-In. Con su melena rizada, Cedric Bixler-Zavala y los suyos ofrecieron una actuación de punk-rock del de toda la vida, del que hace a los ingleses, ya conectados con la onda salvaje de los estadounidenses, vibrar y saltar como locos. La actuación finalmente se proclamó la más potente e intensa en cuanto al sonido, pero tal vez la más desubicada y vacía en cuanto al trasfondo: Una banda de punk-rock de los primeros noventa que lleva doce años sin publicar material nuevo.

Para cuando acabó el concierto el ambiente general del festival se había caldeado y había cumplido las expectativas del primer día con creces.

Viernes

El segundo día abría el escenario Maravillas Disappears, con el sol dándoles de frente, hicieron una muestra de su rock más garajero, bastante potente. Con todo, la hora no les favoreció y como suele ocurrir, no mucha gente asistió a su directo. En contraposición a Disappears, en el escenario Trident Senses, Klaus & Kinski daban un concierto suave para un público español en su mayoría.

La elegancia, que era una asignatura pendiente para muchos de los frontmen ingleses es ahora mismo algo habitual en la cantera actual. Miles Kane es el mejor ejemplo del estilo y la clase sobre el escenario, no sólo por la vestimenta sino por el aura que desprende. El que ha sido considerado por algunos como la salvación mod salió a conquistar el público de Benicàssim a golpe de guitarra y de temazo, con Rearrange para abrir, con sus nuevas composiciones como First of My Kind o la intensa Looking Out My Window. Que no quepa ninguna duda que el talento de Miles se impuso completamente y no había persona en el público que no quedase prendada del inglés. Para cerrar, alargó Come Closer hasta que todo el mundo se quedó coreando el estribillo. Espectacular.

Hablando del estado de la música independiente en España, la imposibilidad de los músicos de vivir de ella en el mayor número de casos, llegamos al concierto de La Habitación Roja. Su pop de carácter oscuro y sencillo reunió a una cantidad de público que no habíamos imaginado, con el apoyo del público desgranaron su reciente Fue Eléctrico y revisaron sus éxitos como El Eje del Mal que sonó nítida y magnética mientras en el Maravillas se preparaba el set de la leyenda viva: Bob Dylan.

No se puede describir la emoción cuando ves subir al escenario para tocar para ti a un músico que ha influido por completo tu forma de concebir la música, que has mamado desde pequeño, pasando de tu padre a ti como un legado especial. El interés que provoca el gran maestro Bob Dylan en el público es el hecho de que todo el mundo es consciente de a quién tiene delante. Más allá de la música que pueda interpretar está el aura de leyenda que le rodea. Revisó parte de su repertorio en clave de blues clásico, llegando a ofrecer una relectura de la brillantísima Desolation Row o de Tangled Up in Blue (prácticamente irreconocible). Aunque su música pudiera convencer o no al público, quedó patente en todo momento un respeto casi religioso por el cantautor estadounidense, aplaudiendo fervientemente cada intervención suya. Tras décadas ofreciendo sus creaciones entregado a la música es innegable la labor del gran compositor en el folk, el pop y el blues, una pieza clave en la historia de la música moderna.

Ninguno de nosotros tenía entre sus planes perderse el directo de la gran revelación, los escoceses Django Django que encabezan la lista de los mejores discos de 2012 de HTM y que ocupaban el FIB Club cuando todavía estaba Bob Dylan actuando. Los juegos de voces y los ritmos que llevaban el bajo y la batería fueron directos a zarandear los cuerpos y piernas de los presentes. Con su apariencia nerd miraron a los ojos al público con la seguridad y la determinación de alguien que sabe lo que hace y nos volvieron locos con Firewater, Zumm Zumm, Default o WOR para finalizar. Sin concesiones a la comercialidad desarrollaron su repertorio de forma precisa e hipnotizadora. Si tenéis la oportunidad no os perdáis ver un concierto de lo que están siendo los primeros pasos fuertes de una gran banda.

La gran revelación del festival fue el directo de The Maccabees. Sin lugar a dudas la actuación más impecable y perfeccionada que nos dejó impresionados justo tras llegarnos la noticia de que compartirán escenario con The Black Keys en Madrid donde podremos volver a disfrutar de ellos. Desgranaron durante la hora que permanecieron sobre las tablas su disco Given to the Wild para un público mayoritariamente extranjero del que hicieron las delicias.

Muy esperada para nosotros era la sesión de Virginia Díaz. Cuando nos acercábamos al escenario la vimos disfrutando de la música que pinchaba, a la par que sonaba Lonely Boy de The Black Keys. A partir de ese momento no dejaron de sonar muy buenos temas, todos ellos conocidos, hasta que, a punto de terminar, mientras sonaba Kids de MGMT un fallo técnico hizo que dejase de sonar completamente, y tras varios intentos de volver a hacer sonar la mesa, tuvo que dar por terminada su sesión. A continuación salieron al escenario otros que también tienen un espacio en Radio3: los Hermanos Pizarro. Esta pareja tan peculiar de DJ hizo un repaso a los clásicos del rock & roll, blues, soul e incluso bossa nova.

Después de un experimental SebastiAn que hizo una mesiánica aparición en un altar, en el escenario Trident Senses, el más electrónico del festival, un imponente Óscar Mulero hacía las delicias de los que saben apreciar su música, el techno. Uno de los mayores exponentes del hard techno nacional hizo una muestra de su maestría en los platos, regalándonos una sesión muy oscura, con influencia de grupos como Misfits.

Finalmente, el DJ residente del Ocho y Medio Club de Madrid, Smart, nos deleitó con una sesión muy contundente y básicamente rockera, en la que destacaron temas como (You gotta) Fight For Your Right (To Party) de Beastie Boys o Gold On The Ceiling de The Black Keys.

Fernando Naval
Fernando Naval
Este ingeniero rockero formó parte de HABLATUMÚSICA de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue si carrera musical como guitarrista de varias formaciones.