Miles Kane (Joy Eslava, Madrid) 7 de noviembre de 2013

Son las once, la calle Arenal está llena de basura y la mezcla de los olores podridos con los del frío (y prematuro) invierno define Madrid. Una multitud se agolpa en la salida de la Joy Eslava. Hombres y mujeres se colocan un cigarro en la boca con ansiedad mientras las gotas de sudor resbalan por su frente. Pero el sudor no es suyo, es de Miles Kane. Este inglés loco que vomita rock and roll se acerca demasiado al público y sus gotas de sudor pasan de su cara a las de esos espectadores intrépidos a los que no les importaría morir en la primera sagrada fila.

Kane es una maldita estrella aunque aún no lo sea. Su actitud en el escenario es salvaje y visceral. Y a su público le encanta todo y si son vísceras, mejor. Ya en el momento en el que éste inglés y su inconfundible cara inglesa aparecen con unos ajustados pantalones blancos y una camisa de leopardo con un par de botones desabrochados el público se enciende. La mecha dura un par de canciones y la explosión la hora y veinte del recital.

miles-kane-joy-eslava-madrid-7-noviembre-2013

Desde el momento en el que llega, aúlla ese “Hola” agasajado con aplausos, y toca ‘You’re Gonna Get It’ uno es consciente de que está ante un espectáculo inabarcable por la mayoría de los que hacen rock and roll. La actitud de este tío es impertinente y devastadora y las canciones que acompañan su show aliñan todo eso como si fueran fuego. ‘Taking over’ fue el inicio de la explosión de una sala llenísima.

Miles no para de moverse, de bailar, de abrir la boca para gritar y para hablar con el público. Es un charlatán. Miles no se corta y le deja que le soben el culo sus grupies, agarra un móvil de uno de ellos y graba un vídeo de él mismo y de la banda y el dueño del vídeo se va a casa con una erección incurable, claro. Miles coge con gusto una bandera From Madrid to Liverpool y la coloca en el escenario, donde ondea hasta el final. Miles salta, se agacha y se mueve hasta que el cable de su guitarra es un auténtico lío que el técnico de sonido mira, sudando, desde la banda derecha. Miles sabe jugar a hacer espectáculo.

El amigo de Alex Turner tiene la desfachatez de agarrar ‘Sympathy for the devil’ y no hacer un sacrilegio. Kane se transforma en el mismísimo diablo y se mueve como ese profeta malvado que un día robó a Mick Jagger un trozo de su aeróbica destreza. Hasta los pavisosos que le acompañan hicieron un coro a la altura de este momento álgido del concierto en el que éste hooligan mezcló la obra maestra de los Stones con ‘Give Up’.

Pero sin duda, una canción que devora a su réplica de estudio es ‘Better than That’, la vena de Miles está a punto de estallar cuando conjuga cada verso de este tiro en la cabeza que en directo es todo el alimento que uno necesita para, después del concierto, seguir devorando la noche nauseabunda de un Madrid enfermo a punto de estallar.

Pedro Moral
Periodista especializado en Cine, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue su carrera en diversos medios.