Suede (La Riviera, Madrid) 9 de noviembre de 2013

Todas las entradas agotadas hacía más de una semana, una sala abarrotada desde el primer minuto y la atronadora ‘Bodies’ de los Sex Pistols sonando por los altavoces de La Riviera fueron los preliminares idóneos para un concierto que ninguno de los allí presentes podríamos olvidar.

A eso de las nueve de la noche y con un frío propio del invierno más crudo nos apresurábamos a adentrarnos en el calor de un público que difícilmente bajaba de las 30 primaveras. “Esto está lleno de maduritos” le mencionaba un joven a su amigo. Unos maduritos que no dudaron en gritar y vitorear como auténticos adolescentes salvajes cuando Brett Anderson pisó las tablas con esa elegancia innata y su impoluta camisa blanca.

Si dijésemos que la banda inglesa saltó con ganas al escenario nos quedaríamos cortos, sus intenciones iban más allá, soltar toda la artillería pesada desde el momento en que comenzasen a sonar los primeros acordes de ‘Daddy’s Speeding’ y no perder ni un ápice de su potencia en la restante hora y media.

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Los aciertos de Suede en sus directos van desde la planificación de su setlist hasta su puesta en escena. Como si se tratase de una estrategia de lo más programada, la elegida para abrir el espectáculo fue seguida de forma consecutiva por ‘Barriers’, ‘Snowblind’ y ‘It Starts And Ends With You’, extraídas de su último álbum ‘Bloodsports’ (Suede, 2013). El retorno de la banda tras once años de silencio se celebró en La Riviera de una forma frenética gracias a los saltos de Brett Anderson, seguidos de sus bailes, sus poses amaneradas, sus carreras por el escenario y sus múltiples visitas al foso. En definitiva, su continua labor por meterse al público en el bolsillo con la energía y potencia que le caracterizan a sus 46 años.

A medida que las canciones se sucedían el frontman de la banda fue descuidando su imagen, un Anderson rabioso, sudoroso, imparable y con el pecho al descubierto hizo desgañitar a una masa de personas que entonaban viejos hits, como las encadenadas ‘Trash’ y ‘Animal Trate’. El público se fue dejando conquistar con cada chorro de voz que el cantante lanzaba a través de su micrófono, el cual no dudó en girar al más puro estilo lazo de vaquero, provocando el sufrimiento de las primeras filas.

El ambiente de La Riviera se fue tiñendo de nostalgia y recuerdos de los 90. La banda supo compaginar temas provenientes de sus mejores trabajos como ‘The Drowners’, ‘Can’t Get Enough’ y ‘Metal Mickey’ con su disco más reciente. Incluso hubo tiempo para recuperar viejas glorias como ‘The Asphalt World’ y ‘Still Life’, que la banda británica no tocaba en directo desde su gira del 94′.

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Con un total de once cortes, Suede rindieron su particular homenaje a unos fans entregados, que hipnotizados por el efecto del elixir de la eterna juventud cantaban a coro ‘So Young’. La banda, que no se apoya únicamente en el carisma de su cantante, demostró por qué es uno de los grupos más relevantes del britpop actual.

El éxtasis llegó con la esperadísima ‘Beautiful Ones’, cuando el señor Anderson se arrojó literalmente sobre sus fans para compartir el vibrante momento, provocando que La Riviera se viniese abajo ante tanto poderío. Tras los bises sólo quedaba lugar para ‘She’s In Fashion’ tocada en versión acústica y ‘New Generation’, que dejaron a las 2.500 personas que había en la sala sin fuerzas para seguir la vitalidad del cantante.

“En todos mis años no había visto un espectáculo así” manifestaba un señor a la salida. Probablemente aquel hombre me duplicase la edad, pero puedo decir que estoy de acuerdo con él. Las caras de felicidad del público reflejaban la tarea bien hecha de la banda británica, el mejor espectáculo que Suede podían ofrecernos.

Yaiza Sotohttps://hablatumusica.com/
Redactor en HABLATUMÚSICA. Estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.