The Hives (La Riviera, Madrid) 1.12.12

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  • por Jose Roa
  • fotos de The Hives (The Cosmopolitan, Las Vegas)

Sin saber aun qué me ha llevado a este punto, me veo como un moderno Jose Luis López Vázquez, persiguiendo a las suecas por las playas de Torremolinos en una satírica lascivia pueblerina. La única diferencia es que no son rubias, altas y esbeltas turistas, son bandas de música que han decidido aterrizar en la capital, como anteriormente Truckfighters y, en esta ocasión, los mucho más reconocidos The Hives. De la Boite a La Riviera, del stoner al garage rock y, destacadamente, de una banda con mucho trayecto por delante en el que darse a conocer a otra que sabe a estas alturas perfectamente lo que hace, lo que debe y lo que no.

Con motivo de la presentación del que es su quinto álbum de estudio, Lex Hives (2012), el quinteto vuelve de nuevo a los escenarios madrileños con los mismos ideales, el mismo furor y haciendo sonar una Riviera como nunca antes había sonado. Porque seamos honestos, no es una sala que brille por su calidad acústica en conciertos de rock, pero los suecos han sabido sacar todo el partido posible de sus monitores, también puestos en comparación con sus antecesores, The Bronx, en los que la sala comenzaba con su habitual barullo sonoro. Una banda fuerte y de intenciones claras a la que la noche no permitió brillar como debería y, seguro, demuestran en sus conciertos.

La entrada de los suecos ante un local abarrotado (también de seguridad, como marca la pauta actual en este nivel de acontecimientos), con su nombre en monolíticas letras sobre el escenario, acompañaba a la clásica estética contradictoria que han plasmado como su sello y abría con el Come On! de su nuevo álbum, del que tocarían ocho de los catorce temas durante la noche, y servía a su vez de presentación de lo que deparaba la engalanada velada; garage rock espídico a miles de revoluciones por compás. No han decidido tirar la toalla y sus convicciones se mantienen férreas en su personalidad, demostrado en los últimos temas de su discografía, como 1000 Answers, Wait A Minute o I Want More, sin dejar de lado los pasados hits con los que el público perdía la cabeza, como Walk Idiot Walk o Hate To Say I Told You So, haciendo un destacado repaso de los imprescindibles que convenció hasta a los más exigentes.

El descaro de la banda se palpa en cada tema, con una interpretación acorde y estimulante de las mismas, dando la banda cada gota de sudor posible al público. Pero toda esta agradable desfachatez recae a buen gusto en los hombros de su vocalista y frontman, Pelle Almqvist. Con su decente spanglish manejaba a sus seguidores con soltura y naturalidad, cada truco en su manga pasaba desapercibido como un gesto propio. Durante la mediana duración del concierto se comió al público a bocados, haciéndole creer a Madrid que era su cumpleaños y ellos eran nuestro regalo; y si hubieran salido de una tarta no habría sido más acertado. Condujo un concierto excitante, desenfadado y, sobre todo, divertido, porque el rock también debe ser divertido y ellos los resuelven mejor que nadie sobre un escenario. Te guste más o menos su música, vas a disfrutar seguro de su espectáculo, de su paradójico show entre lo elegante y lo macarra, mérito por el que ya únicamente debes asistir.

Juega con la audiencia, deja entrever el clásico bis y vuelven para cerrar con Go Right Ahead e Insane, ambas de su último trabajo (la última siendo su bonus track) y cerrando en una alargada versión de su más inmediato éxito, Tick Tick Boom. Presentando en su bajada de ritmo por segunda vez a la banda al completo, Almqvist manda sentar a todo el mundo y pide un silencio que le costó varios intentos conseguir, y aun así solo en cierta medida. A medida que construían la subida final del tema, un público enfervorizado rebotó del suelo para dar el último estallido que ya llegaba a sus estertores finales. Con el feedback de fondo se despedían de La Riviera, mientras agradecían y recompensaban al público el mejor concierto de su gira en boca de su cantante y es creíble, añadiendo en su común chulería que también habría sido el mejor concierto de nuestras vidas. Lo que desde luego es seguro es que es una experiencia inolvidable vivir el desenfreno que The Hives continúa sembrando allá por donde vaya.

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José Roa
Músico y periodista, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2010 a 2014, llegando a ser editor jefe y alcanzando especial repercusión con su columna 'La Guillotina', editada en 2013 y 2014.

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