Entrevistamos a Low

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Un aura de misterio siempre ha acompañado a Low. Tal vez por su música, distinta y oscura, tal vez porque siempre se han mantenido bajo el velo de aquellas bandas recelosas del éxito y las modas que prefieren declaraciones inteligentes a actuaciones salidas de tono fuera de los escenarios. Con C’mon, su último disco, lograron recuperar la calidad que siempre les ha caracterizado en estos casi 20 años de carrera musical, álbum que presentarán en España a finales de marzo por Madrid (28) Santiago (29) y Toledo (31) con motivo de Heineken Music Selector. Para celebrar la visita de una banda fundamental para entender el slowcore, hablamos con Alan Sparhawk -líder del grupo- de sus orígenes musicales, los problemas de la sociedad actual, de los ricos, la bipolaridad y de granjas.

HTM – C’mon fue muy celebrado por la crítica por recordar a sus mejores momentos como banda ¿Lo afrontas como tal?

 Alan- En este disco nos quisimos mantener alejados del ruido y la disonancia. Parece ser que C’mon ha gustado a la gente, le ha parecido más bonito. La verdad es que siempre tratamos de hacer buenos discos, seguir adelante y aprender de las giras y la gente, pero no conocemos nuestros mejores momentos, siempre aparecen por sorpresa.

HTM – Parece que con C’mon volvisteis a vuestros orígenes ¿se habían perdido tratando de evolucionar?

Alan – Siempre tratamos de evolucionar, hay partes de nosotros que siempre estarán ahí, en cada disco, pero tratamos de remar a la contra.

HTM – Suena más oscuro y a la vez cargado de sentimientos ¿vivimos en una situación en la que lo único que nos queda son los sentimientos?

Alan – Tal vez lo único que nos queda es la intimidad. Las canciones de C’mon hablan de una persona a otra. Aún tenemos cosas que decir.

HTM – Sueles parecer muy afectado por la situación de su país. ¿El periodo de oscurantismo es ahora mayor que nunca? Aquí en España posiblemente necesites linterna…

Alan – No estoy seguro de lo que es peor: vivir en una sociedad que sufre por culpa de los pecados de otra o vivir en una que es responsable del sufrimiento de las demás. Me temo que no tengo mucha fe en el sistema, cada vez es más oscuro. Si tienes algún tío con una granja te sugiero que vayas a trabajar con él.

HTM – ¿Crees que esa situación social afecta de modo directo en la música actual? Parece que se trata más de modas, no como ocurría hace años…

Alan – Desafortunadamente, la música ha sido ocupada en su mayoría por los ricos y los poderosos, convirtiéndola en algo simple, idiota y a favor de la distracción. La música hecha para las masas glorifica el dinero y la codicia y degrada a la mujer y a su sexualidad. Antes solía ser un elemento con el que la juventud podía expresarse, ahora sirve como herramienta para vender cerveza. Sigue existiendo gente que lucha por hacer buena música pero los jóvenes necesitan encontrar algo que nadie pueda arrebatarles. Me sorprende que esa música no sea más extrema, el mundo está explotando pero… ¿dónde están los gritos?

HTM – Por vuestro estilo parecéis más una banda de Europa que de EE.UU ¿os sentís más identificados con la música europea?

Alan – Cuando era joven estaba profundamente influenciado por grupos británicos como The Cure o Joy Division pero pronto aparecieron bandas por aquí que me fascinaron como Sonic Youth o Swans. Aquello no sonaba a grupos americanos y estaban intentando hacer música nueva que nunca antes había oído. Creo que en aquellos tiempos intenté escapar de la música típica de Estados Unidos, rechazaba el blues, el folk y el country. Para mí toda aquella música era sinónimo de ignorancia y exclusión. Tardé muchos años en comprender que nunca podría alejarme de aquello. Lo intenté, pero aún sigo sonando como un niño de granja americana que aprendió a tocar la guitarra con los grandes éxitos de The Eagles. 

HTM –  ¿Qué ha cambiado en estos casi 20 años como banda?

Alan – Casi todo

HTM – ¿Se ha convertido en vuestro único modo de vida?

Alan – Es todo lo que sé hacer. Espero que podamos seguir tocando siempre. La mayoría de los artistas no consiguen estar tantos años como nosotros llevamos, así que estoy muy agradecido. Me hubiera gustado hacer cine o ser fisioterapeuta pero necesitaría otra vida para empezar de nuevo.

HTM – Hablando de tu otro proyecto, Retribution Gospel Choir, parece ser la otra cara de un mismo Alan, completamente distinta a la que ofreces con Low ¿existe cierta bipolaridad musical en tus creaciones?

Alan – Sí, tal vez sea bipolaridad. Me siento la misma persona pero encuentro diferentes sentimientos dependiendo de con quién toco. Cada banda me aporta algo distinto. Las cosas más interesantes nacen de los extremos, Low tiene sus raíces en un extremo determinado, muy distinto del que viene de Retribution Gospel Choir.

HTM – Parece que ahora el rock pasa por un momento de pausa y ritmos más propios del slowcore. Pese a que no te gustan las etiquetas ¿os sentís referencia?

Alan – La música lenta y tranquila siempre estuvo ahí, son los nombres los que cambian.

HTM – Tenéis unos seguidores especialmente fieles, tal vez por el sonido tan diferente que conseguisteis. Ahora resulta complicado encontrar un nuevo artista que aporte ideas distintas a la música, que no sean recicladas ¿qué visión tienes de la música actual?

Alan – Es complicado encontrar música que realmente busque evolucionar, que mire hacia adelante. Por lo general, el mundo siempre la encuentra unos años más tarde, pero siempre se encuentran nuevas formas de escribir una buena canción.

HTM – En marzo visitaréis España, ¿qué sensaciones os transmite el país?

Alan – Igualdad de derechos y justicia

HTM – Tocarán en espacios de medio aforo, ¿es ese el hábitat de Low?

Alan – Queremos que todos sean felices con estos conciertos, incluido el promotor, lo que no deja de ser un gran riesgo.

por J.Castellanos

J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.

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